Reportaje en la Jornada sobre Método Stallings

APLICAN EN ESCUELAS DEL PAÍS TÉCNICA DE PRODUCTIVIDAD DESECHADA EN EU

Se vende a naciones subdesarrolladas como una innovación para medir el tiempo en aulas

Se busca equiparar los planteles de enseñanza básica con fábricas, asevera profesor

Karina Avilés /Jornada /Lunes 30 de enero de 2012, p. 38

Cuarenta años después de que surgió en Estados Unidos, aunque el Banco Mundial (BM) lo vende como una innovación en los países del tercer mundo, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha comenzado a introducir en las escuelas de nivel básico el llamado método Stallings, técnica para medir y controlar el tiempo en el aula desde la óptica de la producción.

De este modo, si un docente dedica un espacio a un padre de familia para tratar algún problema de su hijo, dicha acción se codifica como pérdida de tiempo o docente no involucrado en su actividad académica.

Ángel Díaz Barriga, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma al respecto: Nuestras innovaciones siempre consisten en ver qué sacamos del basurero pedagógico del vecino país del norte, donde desecharon ese modelo, el cual viene de los años setenta.

El método es utilizado en países como Túnez, Marruecos, Honduras, Mali, Guinea, Ghana, Jamaica, Brasil y ahora en México. El investigador Julián Romero afirma en el análisis Observando el aula de clases: metodologías, políticas y empréstitos del BM para el tercer mundo, que la herramienta Stallings “es la encarnación de las técnicas sistemáticas de ‘caja negra’ de los años setenta para medir la economía del tiempo en clase”.

De acuerdo con el manual Observaciones en el salón de clase a partir del sistema de Observación Stallings, de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal (AFSEDF), “una vez cumplido el intercambio con el BM, a través del levantamiento realizado durante marzo y abril de 2011, en 201 primarias y secundarias determinadas para la investigación, el siguiente paso es que 100 por ciento del personal de supervisión maneje el método Stallings, que le sea propio y lo adapte a sus necesidades de observación del trabajo de aula, para que en un futuro la información se transporte y se procese de manera homogénea. Para que sea común a los distintos niveles de educación básica que integran” la AFSEDF.

El citado documento indica que se trata de una técnica que utiliza instantáneas para medir el tiempo efectivo dedicado al aprendizaje por los estudiantes y los docentes en el aula.

Mediante las instantáneas –llamadas así metafóricamente para hacer un símil con una fotografía– se registra a las personas durante un breve instante. En total, el director o supervisor que ingresa al salón deberá hacer 10 observaciones. Por ejemplo, si la clase es de 60 minutos, cada seis minutos deberá tomar una instantánea.

Según el manual, el cual fue adaptado por el proyecto del BM para su aplicación en escuelas de la Coordinación Sectorial de Educación Primaria (CSEP) y adaptado para su uso como herramienta cotidiana por la subdirección técnica de la CSEP, el responsable de ejecutar la técnica deberá codificar 14 actividades; siete se consideran académicas y el resto no.

Las primeras son lectura en voz alta; exposición y demostración, preguntas y respuestas, práctica-memorización, tarea-trabajo individual-ejercicio; copiar e instrucción verbal. Las no académicas son interacción social; disciplina; administración de la clase por sí sola, docente fuera del aula; administración de la clase, alumno no involucrado y docente no involucrado.

Lo que se cuestiona a la herramienta Stallings, enfatiza Francisco Bravo, director del turno vespertino del plantel Leonardo Bravo, es que se equipara a una escuela con una fábrica. Si hablas con una madre de familia, cuyo hijo tiene una problemática, y durante ese tiempo es observado el maestro, esa actividad se clasifica como improductiva. Si dos niños se pelean y el docente interviene, lo que se codificará es que el grupo no hace nada, es tiempo perdido.

A menor tiempo y mejor invertido, mayor ganancia, advierte Julián Romero en su estudio, publicado en la revista electrónica de pedagogía Odiseo. “Aquí ya no importa el hombre en tanto ser complejo, ya que su multiplicidad se ve reducida a la repetición mecánica, al cumplimiento de una orden, a la estrechez incluso del pensamiento, sin olvidar la del espacio.

“Qué tanto nos recuerda a Chaplin con su jocosa y aguda manera, cuando en Tiempos modernos repite de forma incansable la misma operación de apretar las tuercas a tiempos cada vez más modernos, más rápidos; queda el tic en su cuerpo”.

El experto Ángel Díaz Barriga añade que es como cuando entra un carro a un taller mecánico para un diagnóstico y en éste se precisa cuántos tornillos tiene, cuantos metros de cable trae, cuánto pesa el fierro y, al final, se reporta que el automóvil está en buen estado, aunque esté totalmente podrido porque lo que no examina es la interacción del sistema eléctrico.

Así, con la técnica Stallings nunca se sabrá si tenemos buenos maestros, pero las gráficas van a ser muy bonitas, hasta de colores. Enfatiza que esto no sólo es simplificar, sino desconocer lo que es la evaluación, porque cualquier tonto entra a un aula, llena una fichita, hace un reporte cuantitativo y dice que ya se evaluó al docente.

El maestro Francisco Bravo, también secretario del comité ejecutivo democrático de la sección novena del sindicato magisterial, señala que para implementar este medida, la SEP primero dio un curso a los supervisores y, luego, a finales de septiembre del año pasado, a los directores de primarias en la capital del país.

Desde entonces, agregó, algunos supervisores por iniciativa propia empezaron a aplicar el método en varias escuelas, principalmente en las de jornada ampliada, sin que hubiera un banderazo de salida. Sin embargo, muchos directivos se negaron a llevarlo a la práctica, pues entre otros efectos, deja mal parado el asunto de las relaciones entre las escuelas y además, subraya, el maestro tiene la sensación de que es fiscalizado, y también se ha prestado para instaurar la inquisición de los educadores.

Díaz Barriga indica, por último, que al documento Stallings “se podría aplicar aquello que decía el primer autor de didáctica, en el siglo XVII: ‘estoy persuadido de que algún genio maligno enemigo de la humanidad ha hecho estas cosas’”.

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