¡El maestro del lado del pueblo!

EL DEBER DE UN VERDADERO MAESTRO ES MOVER CONCIENCIAS,  SER LA CONCIENCIA DE LA NACIÓN.

Dicen que quienes nos oponemos al examen universal es porque tenemos miedo, porque no estamos preparados. Y tal vez tengan razón. Yo no estoy preparada para mentirle a mi país, ni a mi conciencia. No estoy preparada para la mentira, ni la simulación. Lo que me da miedo es traicionar los ideales que han formado este país.

Hace más de doscientos años, un hombre que hizo las veces de maestro, no solo por que enseñaba oficios, sino porque movía conciencias, levanto la voz gritando “Viva la independencia y muera el mal gobierno”. Es triste darse cuenta que después de tantos años el grito del pueblo es el mismo. Aquel hombre creía en la libertad, luchó y dio la vida por ella, muchos le llamaron delincuente, insurrecto, rebelde, loco, hasta sacrílego y hereje. Lo persiguieron, emboscaron, encarcelaron, torturaron, humillaron, juzgaron y ejecutaron. Hoy lo llamamos “El padre de la Patria”. Así pues, yo no estoy preparada para callar ese grito, para traicionar ese sueño.

No tengo miedo de un pedazo de papel, de preguntas sobre temas que conozco porque son mi herramienta de trabajo: los planes de estudio, los programas de grado, la ley de educación, lineamientos y acuerdos que rigen la práctica docente, el Art. 3° constitucional que es el corazón y la razón de la Educación en México y que para cada docente debería ser la máxima que guíe su práctica. La profesión docente es una vocación y una convicción.

No puede llamarse docente y mucho menos maestro aquel que ve a sus alumnos como robots a los que hay que programar con conocimientos para un examen (llámese Bimestral, ENLACE, IDANIS, etc.) y no como seres que piensan por sí mismos, que sienten y que tienen ilusiones.

De qué sirve que mis alumnos sepan de memoria que “Miguel Hidalgo inició el movimiento de independencia en el Pueblo de Dolores en 1810” si no entienden su legado, si no defienden la independencia en cada uno de sus actos.

De qué sirve que sepan la frase célebre de Juárez “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” Si todos los días ven como se corrompen las autoridades y se desconoce la ley. Si vivimos bajo la ley de la corrupción y la violencia.

De qué sirve que celebremos el 5 de mayo porque se ganó una batalla contra una nación extranjera, si bajamos la cabeza ante los intereses económicos internacionales.

De qué sirve que lean 100 palabras por minuto, sino tienen un pensamiento crítico y reflexivo. De qué sirve que sepan conjugar verbos, si no levantan la voz contra las injusticias.

Y de que me sirve a mí saber todo lo que sé si no muevo sus conciencias. Desde siempre los maestros hemos sido la conciencia de la nación y sus soldados más fieles. Porque el país no es un gobierno o un partido, el país son nuestros niños, niñas y jóvenes. Es con ellos con quienes tenemos el compromiso de no rendirnos, es por ellos que no podemos dejarnos vencer. Muchos nos censuran por que salimos a la calle y protestamos, nos llaman disidentes y revoltosos  y muchas otras cosas, no me ofende, pues no es solo mi voz la que grita en esas protestas, sino la de muchos que estuvieron antes que yo Hidalgo, Morelos, Guerrero y tantos insurgentes; Madero, Zapata, Villa, Serdán y otros revolucionarios; activistas, maestros, estudiantes, periodistas que han muerto como files soldados a quienes al matarles el cuerpo, les inmortalizaron la voz. Hasta hoy se ha abonado nuestro suelo con sangre y con gritos.

Hoy nos llamamos libres, civilizados, democráticos y creemos que tenemos el poder de elegir, pero todo es una mascarada, pues no puede haber democracia en la ignorancia. Hoy siguen muriendo mexicanos, por hambre, por ambición, por odio, ignorancia. Podemos sentirnos cansados pero no derrotados. La derrota llega cuando no puedes mirarte al espejo o cuando no puedes mirar a tus hijos a los ojos porque has traicionado tus principios, entonces, puedes llamarte derrotado. No estamos derrotados, los verdaderos maestros no le hemos fallado a México mientras mantengamos vivas esas voces.

Estaremos derrotados cuando nos olvidemos de ellas, cuando abandonemos los ideales, cuando pueda más el miedo al que manda, que el temor a nuestra conciencia. México tiene historia y nuestro deber es que no se olvide. El suelo ha sido abonado, es hora de sembrar en cada aula, en esas conciencias que serán las voces que se alzaran mañana y nadie las podrá callar.

Carolina Rodríguez

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