El SNTE, fracturado, pero lejos de morir

EL SNTE, FRACTURADO, PERO LEJOS DE MORIR, SEÑALAN EXPERTOS EN EL TEMA MAGISTERIAL

Fundamental, papel de la disidencia para democratizarlo

MESA LAMM

Ricardo Raphael, Pedro Hernández, Luis Hernández Navarro y Carlos Ornelas durante el foro México y el mundo actuales, con el tema 70 años del SNTE, el reto de su democratización, organizado por La Jornada y Casa Lamm. Foto Cristina Rodríguez

Emir Olivares Alonso / La Jornada /19 de febrero de 2014, p. 45

Aun cuando el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) llega fracturado a su 70 aniversario, la organización gremial está muy lejos de morir, pues las prácticas de corrupción de la dirigencia siguen siendo habituales.

Durante el foro México y el mundo actuales, con el tema 70 años del SNTE, el reto de su democratización, organizado por La Jornada y Casa Lamm, especialistas en el proceso histórico del sindicato magisterial señalaron la necesidad de democratizarlo, labor que, dijeron, será complicada, y destacaron el papel que la disidencia gremial debe jugar para alcanzar este objetivo.

El profesor Pedro Hernández, integrante de la disidente sección 9 del SNTE en el Distrito Federal –que se agrupa en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)–, consideró que es posible concretar este proceso desde el interior, para lo cual se requiere de un ejercicio de reflexión y revisión tanto de las acciones de la cúpula sindical como de la disidencia.

Indicó que en siete décadas de existencia, el SNTE ha sido dirigido sobre todo por tres cacicazgos (Jesús Robles Martínez, Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo), quienes “emprendieron estrategias similares para aliarse a los gobiernos en turno, velando por sus intereses personales y no por los de los trabajadores, usando la estructura sindical para fines partidistas y electorales.

Carlos Ornelas, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, y autor del libro Sistema educativo mexicano: la transición de fin de siglo, aseveró que el nacimiento del SNTE, en diciembre de 1943, fue un intento del régimen federal por controlar al magisterio.

Las historias para nombrar y sustituir al líder de este gremio, en particular los tres cacicazgos, han sido muy similares, donde el titular del Ejecutivo federal en turno da un manotazo y cambia la dirigencia.

Así se dio la sustitución de Robles Martínez por Jonguitud Barrios, quien llegó con el aval de Luis Echeverría; la llegada de Gordillo Morales para desbancar a Jonguitud Barrios, con el apoyo de Carlos Salinas de Gortari, y, finalmente, la sustitución de la maestra por Juan Díaz de la Torre, a principios del gobierno actual de Enrique Peña Nieto.

Luis Hernández Navarro, coordinador de opinión de La Jornada, dijo que, más allá del intento de control estatal sobre los maestros, el nacimiento del gremio también está ligado a un proceso de lucha de varios sectores docentes ligados a la izquierda en aquellos años.

Alertó sobre la actual situación que enfrentarán los profesores del país debido a que nunca en la historia del sindicato la situación había sido tan terrible, donde un personaje (el nuevo dirigente Juan Díaz de la Torre) ha estado tan entregado al gobierno federal, sin independencia sindical, totalmente abyecto. Si bien otros líderes hacían acuerdos (con el gobierno), mantenían cierta autonomía, pero Díaz de la Torre no.

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