¿Soy Charlie? ¡Somos Ayotzinapa!

Ni todos los árabes son terroristas, ni todos los periodistas paladines de la libertad de expresión. Ni todos los argentinos son insoportables, ni todos los judíos usureros, ni todos los mexicanos huevones, ni todos los rusos borrachos, ni todos los curas abusadores de niños. Incluso creo que ni siquiera todos los policías son transas. Ni todos los negros son pandilleros, ni todos los blancos son decentes.

Son sólo viles reduccionismos que fueron inventados para que nos den miedo “los otros”, los que no son iguales a nosotros.
¿En qué momento se comenzaron a utilizar etiquetas maniqueas y tramposas?

No satanizo, ni le temo a los unos ni a los otros.

Estoy en contra del terrorismo fanático pero también del terrorismo de estado.

Yo soy Charlie, pero también soy Ahmed. Soy Nestora y Mireles, Soy 43 y soy Solalinde, soy migrante guatemalteco, salvadoreño, hondureño. Soy chilango y soy Seri.

Soy todos para poder ser yo.

Y en el reflejo de la mirada del otro, tan sólo encuentro mi propia mirada.

Una mirada triste frente a una civilización que se derrumba.

Benito Taibo

que no te engañen

No pasaron la prueba 60%…

¿QUIEN REPROBÓ?

Manuel Gil Antón /08 de enero de 2015 / El Universal

  • ¿Hasta cuándo entenderemos que es urgente pasar de la reforma administrativa a lo propiamente educativo?

La respuesta más fácil, cómoda y acostumbrada, es referirnos a “esos 6 de cada 10” que al presentar el conjunto de exámenes para la carrera profesional docente, mostraron fallas en su formación, de tal magnitud, que no permiten asegurar que cuenten con las aptitudes —de ahí la ubicación como “no aptos”— para coordinar el proceso de enseñanza y aprendizaje en la educación mexicana. No pasaron la prueba el 60%, y esos son los que están mal.

Responder así es sencillo, pero muy superficial. A su vez, abona al supuesto fundamental, falso, en que descansa la llamada reforma educativa: la causa primordial, si no la única, del desastre educativo en México, y por ende la principal, o exclusiva, solución reside en los profesores y maestras con los que contamos. La reducción de un problema muy complejo a la incidencia de un factor nada más, auguraba malos vientos al proceso de cambio. ¿Por qué? Pues porque de ser así, la enmienda de todos los entuertos sería igualmente reducida: hay que evaluarlos con todo el rigor posible, y que sólo ocupen las aulas los buenos. Con eso basta y sobra.

A contracorriente de la poca hondura en la reflexión sobre el proceso educativo en nuestra tierra, propongo que sin negar el indudable papel relevante de las y los profesores en el aprendizaje de los alumnos, los resultados que se dan a conocer dan cuenta de fracturas muy graves en el sistema educativo en su conjunto, de tal manera que los indicadores del examen no remiten sólo, ni principalmente, a los sustentantes, sino al conjunto de actores, procesos y estructuras que lo conforman. Es el sistema educativo el que en una proporción mayor al 50% se encuentra en condiciones inadecuadas, no aptas, para generar ambientes en que el conocimiento de la lectoescritura, el cálculo, la lógica y la ubicación en el mundo de nuestros estudiantes sean sólidos.

Ubicar el fracaso —lo que implicamos con la palabra reprobar— en este nivel, el de la coordinación de los elementos del proceso del aprendizaje escolar en México, y rebasar la dimensión de los individuos y la cantidad de ovalitos acertados es mucho más complicado, pero indispensable si queremos ir más allá de la tradicional alarma, el escándalo y la cómoda reducción, de nuevo, del problema a los profesores. Reitero: su preparación al más alto nivel es necesaria, pero sin atender a otras cuestiones que se conjugan en el resultado, no habrá horizonte de cambio en serio.

A manera de ejemplo, el número de personas aptas para desarrollar esta profesión básica en el país no crecerá como es preciso, sin cambiar dos cosas al menos: el currículum lamentable que nos heredó el yerno y sus valedores —inmenso, inagotable, basado en la repetición hasta la saciedad de contenidos inconexos— y, en paralelo, los programas de estudio de las Escuelas Normales y similares, así como la calidad de sus procesos formativos. Si el programa a enseñar en las aulas es memorioso, la manera de formar a los maestros confluye: tiende a generar expertos en hacer, o intentar, que los alumnos repitan lo necesario para “pasar” sin entender lo que enuncian. Por lo tanto, si el examen que propone el INEE intenta medir la aptitud para generar ambientes de aprendizaje, no resulta incomprensible que muchos se topen con que eso es, justo, para lo que no fueron preparados. Es más: hasta sorprende que el 40% lo logre, a pesar de todo…

En síntesis: el sistema educativo, las autoridades que lo coordinan, los pactos corporativos que sostienen y la demagogia de una reforma que no alcanza a ser educativa aún han reprobado: no son aptos. Si en la escuela mexicana se premia responder y no preguntar; si preguntar es la base del pensamiento autónomo, la pregunta sobre lo que significan los resultados del examen tiene que ser otra: ¿hasta cuándo entenderemos que es urgente pasar de la reforma administrativa, del cambio en la gestión de las plazas —muchas veces por medio de un corporativismo renovado—, a lo propiamente educativo? Se requiere un plan de estudios para la formación de profesores que esté acorde con un programa de aprendizaje basado en la pregunta inteligente, en el aprecio por la duda y el pensamiento. Ese es el dilema.

Profesor del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.

@ManuelGilAntón mgil@colmex.mx

Agresión a Ayotzinapa 14 de diciembre 2014

ONG CONDENAN BRUTALIDAD POLICIACA EN GUERRERO
Matilde Pérez y José Antonio Román / La Jornada 16 de diciembre de 2014, p. 6

  • Apremian a investigar las agresiones del domingo pasado.
  • Convoca CNTE a congreso para definir movilizaciones por Ayotzinapa.

Una veintena de organizaciones no gubernamentales (ONG) defensoras de los derechos humanos condenaron la brutalidad policiaca contra maestros, estudiantes y familiares de los normalistas de Ayotzinapa, ocurrida la madrugada del domingo en Chilpancingo, Guerrero, mientras efectuaban preparativos para el festival de rock Una luz en la oscuridad.
En tanto, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convocó a su 12 Congreso Nacional, a realizarse los días 19, 20 y 21 de diciembre en Chilpancingo, donde definirá, entre otros asuntos, un plan emergente de movilizaciones para este periodo vacacional, en apoyo a Ayotzinapa y contra la aplicación de la reforma educativa.
Las ONG exigieron que cese la estigmatización y represión contra los normalistas y se garanticen las condiciones para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, así como las acciones de solidaridad con los familiares de los desaparecidos y de toda la comunidad estudiantil.
En un breve comunicado, las agrupaciones expresaron su preocupación por las agresiones policiacas contra quienes, destacaron, realizarían una jornada cultural para exigir la presentación con vida de los desaparecidos.
Las organizaciones, entre ellas la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, el Observatorio Eclesial, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y la Casa del Migrante de Saltillo, demandaron que se investiguen los hechos y se sancione a los responsables.
El profesor Pedro Hernández, de la CNTE, señaló que las movilizaciones que se realizarán en el periodo vacacional tienen el objetivo de no bajar la guardia, sino, por el contrario, mantener el apoyo a los familiares de los desaparecidos y a la comunidad de la Normal de Ayotzinapa.
Para nosotros es importante que ellos no se sientan solos, expresó el dirigente magisterial, quien agregó que estarán alerta ante eventuales actos de represión policiaca durante los días de asueto.
Añadió que junto con brigadas de maestros que acompañarán de manera alternada a la comunidad de la Normal de Ayotzinapa, también se prevé la organización de grupos que realizarán actos cívico-culturales en parques públicos y formarán brigadas de información.
Acerca de posibles bloqueos a carreteras o edificios públicos, señaló que estas acciones se definirán durante el congreso, al cual se espera la asistencia de decenas de delegados del magisterio de una veintena de entidades.

También hay que buscarlos en los aires…

VUELA TOLEDO 43 PAPALOTES CON ROSTROS DE LOS ESTUDIANTES DESAPARECIDOS
Por Jorge A. Pérez Alfonso, corresponsal de la Jornada / Oaxaca, Oax., 15 diciembre 2014

papalotes por Ayotzi
El artista plástico Francisco Toledo elaboró con la ayuda de trabajadores del Taller “Arte y Papel” de San Agustín Etla, 43 papalotes con los rostros de los estudiantes de la Escuela Normal Rural, Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero.
Niños de distintas escuelas y usuarios que cotidianamente visitan el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) volaron los papalotes en el andador turístico, para exigir justicia por los estudiantes asesinados y desaparecidos.papalotes por Ayotzi2
El artista señaló que esta actividad se planeó desde hace una semana, sin embargo las cometas que se habían hecho no levantaban el vuelo por lo pesado del material, por lo que se decidió a reelaborarlos para que pudieran volar.
Explicó que la idea de esta actividad surgió de su natal Juchitán, ya que en la región del Istmo de Tehuantepec se utilizan en la época de muertos para traer las almas de las personas que han fallecido.Toledo
En tal sentido, señaló que “si se les busca (a los estudiantes) bajo tierra, bueno también hay que buscarlos en los aires”. El pintor agregó que esto no significa que él piense que ellos ya han fallecido y confió en que sigan con vida, por lo que exigió a las autoridades federales sean presentados de forma inmediata y regresados con sus familias, que es a donde pertenecen.
Reiteró en que lo ocurrido en Iguala, Guerrero con los estudiantes nunca debe ser olvidado, ya que son tragedias que jamás deben volver a ocurrir. En este contexto afirmó que “quienes piden que esto ya se supere son unos inconscientes”. Esto en referencia al presidente Enrique Peña Nieto, quien en días pasados llamó a la sociedad mexicana a superar la crisis que se vive en la actualidad originada por estos hechos. Toledo 2
Francisco Toledo envió además su apoyo a los padres de los 43 normalistas a quienes reconoció por la lucha que han emprendido para exigir la presentación de sus hijos, además de la forma en la que han respondido a las agresiones y acusaciones que vienen desde el aparato gubernamental.
“Ellos han sido inteligentes y tienen razón, sin son manipulados ha sido por el dolor que la desaparición de sus hijos les ha ocasionado”.

 

Artículo Luis Hernández

ANARQUISMO, PROVOCACIÓN Y PROTESTA

Luis Hernández Navarro La Jornada 16 de diciembre 2014duro con ellos

En hilera, amarradas con un mecate, de una en fondo, con un letrero escrito a mano que dice infiltrados, 12 personas marchan por paseo de la Reforma. Son hombres y mujeres. Uno dijo ser militar, otro policía; varios son desempleados. Fueron detenidos por los maestros de Guerrero que llegaron a la ciudad de México el 6 de diciembre. Nadie los reconoció como integrantes de colectivos estudiantiles o de maestros. Dijeron que por 200 pesos aceptaron botear en nombre del movimiento magisterial.

No es el único caso de policías y militares que se han infiltrado en las protestas que han sacudido el país en los últimos dos meses. La lista de denuncias públicas sobre estos casos es enorme. En ocasiones los provocadores gubernamentales generan violencia o, vestidos de civil, detienen a manifestantes pacíficos. Por supuesto, las autoridades gubernamentales niegan cualquier responsabilidad en el asunto.

Un video de Animal Político captó el pasado 1º de diciembre el momento en que Israel Rodríguez, subdirector de Concertación Política y Atención Ciudadana del Gobierno del DF, lanza un tubo metálico hacia el lugar en el que granaderos y manifestantes se jalonean. El funcionario fue detenido por dos agentes, para a continuación ser liberado por otros granaderos que gritaron: ¡Espérense, es compañero!

Ese mismo día Regeneración Radio documentó cómo un personaje obeso vestido de civil patea a un joven al que granaderos de la SSP mantienen sometido en el suelo, al tiempo que le grita: ¡Vete a la verga, güey, hijo de tu puta madre!

A pesar de la evidente participación de provocadores gubernamentales en hechos violentos durante las protestas, éstos son achacados por las autoridades y algunos medios de comunicación exclusivamente a grupos de anarquistas y de jóvenes encapuchados.

La infiltración y provocación gubernamentales tienen un sentido. Usualmente, la destrucción de algunas tiendas de conveniencia, vidrieras de oficinas de empresas trasnacionales y cajeros automáticos durante una manifestación, y los choques entre manifestantes y policías, reciben más cobertura informativa que los casos de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas cometidos por militares y policías. La presencia masiva de decenas de miles de ciudadanos en las protestas y las demandas que enarbolan pasan a segundo plano.

Además, después de cada incidente de este tipo se levantan voces que exigen mano dura y cumplimento del estado de derecho. Simultáneamente las autoridades aumentan la presencia de granaderos y policías federales en las movilizaciones.

Sin embargo, achacar toda la violencia a infiltrados gubernamentales es incorrecto. Existen grupos de jóvenes radicalizados que reivindican la acción directa callejera contra los símbolos del Estado y el capital. Otros sostienen la legitimidad de la autodefensa. Su actuación en el país es evidente, al menos, desde febrero de 2001, cuando salieron a las calles de Cancún con motivo del encuentro del Foro Económico Mundial.

Esas fuerzas son parte de un movimiento planetario. Actúan con tácticas parecidas en Chile, Grecia, Brasil o Italia. Quienes en nuestro país participan en sus filas se ven como parte de una fuerza antisistémica, internacionalista, contemporánea y genuina, que les da identidad y sentido. Su existencia es un termómetro que mide la rabia que permea en sectores importantes de la juventud.

Forman un archipiélago de grupos de afinidad, federaciones, organizaciones para la acción e individualidades agrupadas para la acción en el Bloque Negro. Encasillarlos como anarquistas es un error. Algunos, como los insurreccionalistas, lo son; pero otros no. También integran esta constelación agrupaciones marxistas o colectivos ecologistas radicales.

Además, otros núcleos anarquistas no sólo no comparten esas formas de lucha, sino que las rechazan. Formados en el anarquismo histórico proveniente del mundo del trabajo o en el anarcopacifismo, quienes se deslindan del insurreccionalismo optan por otro tipo de intervención política. Dotados de un sentido de solidaridad y cooperación, rechazan la mercantilización de la vida cotidiana y la destrucción del ambiente. Combinan el estudio, la reflexión, el arte y la acción política. Fundan bibliotecas, dan conferencias y se reúnen regularmente. Muchos consideran a la resistencia civil pacífica una forma de lucha importante.

Acusar a los grupos de jóvenes radicalizados de ser infiltrados gubernamentales para deslegitimar la protesta ciudadana es un absurdo y una ofensa. Son lo que son porque así lo decidieron ellos mismos, no por una manipulación estatal. Pero son, también, producto de la precarización generalizada de nuestra sociedad y de la crisis de representación política existente. De hecho, muchos hacen todo aquello que la izquierda partidaria abandonó hace años para dedicarse a organizar elecciones.

Sin embargo, afirmar que no son infiltrados gubernamentales en las luchas no significa justificar su accionar. Desde mi punto de vista, son contraproducentes para el crecimiento, profundización y organización del descontento ciudadano su pretensión de asumirse como vanguardia iluminada al margen de los movimientos sociales; la sustitución que hacen del protagonismo popular por acciones ejemplares minoritarias; el riesgo que sus tácticas de lucha implican para miles de ciudadanos a los que, en lugar de defender, exponen a la represión, y el temor y/o rechazo que sus iniciativas provocan en quienes no comparten sus prácticas políticas en las protestas pacíficas.

Las acciones del Bloque Negro, del archipiélago anarquista y la radicalidad juvenil son realidades políticas inocultables. Más que descalificarlas o ensalzarlas a priori, es hora de analizar y debatir su sentido, significado y propuestas.                              Twitter: lhan55

6 diciembre 1914, Villa y Zapata en la Ciudad de México

EL PUEBLO EN EL PODER

Pedro Salmerón Sanginés La Jornada 2 diciembre 2014Emiliano Zapata y Francisco Villa-llegan a Xochimilco, 4 de diciembre de 1914

El 6 de diciembre de 1914 la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur desfilaron triunfalmente en la capital de la República. Detrás de las escoltas personales de sus comandantes en jefe, los surianos vestidos de charro y los dorados de caqui y sombrero de fieltro, venían los jefes de la columna: al centro, ataviado con un magnífico traje de charro y montando un caballo rosillo, Emiliano Zapata. A su derecha cabalgaba el general Tomás Urbina, el León de Durango; junto a él marchaba el joven general sinaloense Rafael Buelna. A la izquierda de Zapata, haciendo caracolear su soberbio alazán tostado, el general Francisco Villa, enfundado en un sobrio uniforme azul, respondía sonriente a los vítores de la multitud. A su izquierda, los generales Rodolfo Fierro y Mateo Almanza. Los seguían 18 mil hombres de las tropas del sur, y cerraban el desfile 15 mil soldados villistas de las tres armas encabezados por el general Felipe Ángeles.

Terminada la parada, Villa, Zapata y sus estados mayores se dirigieron a Palacio Nacional, desde cuyo balcón central el presidente Eulalio Gutiérrez y sus ministros habían presenciado el desfile. Ministros y generales comieron opíparamente y por fin, alguien les mostró el palacio a Zapata, Villa y sus acompañantes. Al ver lo que alguien le dijo que era la silla presidencial, Villa se sentó y un fotógrafo (probablemente Agustín V. Casasola) inmortalizó el momento. Ese fue, simbólicamente, el momento culminante de la revolución campesina.zapata villa palacio

Los protagonistas de ese momento, más de 30 mil soldados revolucionarios, quedaron simbolizados en el imaginario colectivo en la figura de sus dos jefes visibles, que destacan entre los dirigentes de las revoluciones sociales modernas por su origen popular. Que crecieron hasta convertirse en mitos.

¡Prodigiosa historia la de los mitos!, dice Alfredo López Austin. Se mide por milenios, porque la mitología es una de las grandes creaciones de los hombres. El mito, oral por excelencia, se cristaliza en la médula de los libros sagrados. Vivo, activo, refleja en sus aventuras divinas las más hondas preocupaciones, los más íntimos secretos, las glorias y los oprobios.

zapatistasPor eso, cuando de niño inquiría por las imágenes de Zapata que veía en las casas de la gente; cuando algo mayor preguntaba por las fotografías de Villa en las cantinas y los talleres mecánicos, las respuestas aludían a esas hondas preocupaciones, a esos íntimos secretos. Pancho no estaba ahí por haber diseñado una estrategia para la toma del poder; su presencia no se debía a que le había dado la tierra a los abuelos de quien exhibía su retrato; su foto no respondía, hasta donde pude saber, a la fe religiosa ni a la pulsión erótica de otras imágenes que aparecían a su lado. Nada de eso: Pancho estaba ahí porque había invadido Estados Unidos (¿qué secreto más íntimo que ese en una tierra agrícola donde todos los ejidatarios tienen un hijo, un primo, un sobrino en el norte?); estaba ahí porque era el vengador de los pobres, el Robin Hood mexicano, el valiente más llorón de nuestra historia; en fin, estaba ahí porque había enterrado un tesoro y un día el narrador en turno iba a encontrarlo. Emiliano, porque repartió la tierra cuando pudo: no la prometió, la entregó; porque nunca negoció con ningún gobierno, porque nunca cedió, porque no se rindió. Por sus ojos tristes, su traje de charro, sus cuatro cananas terciadas. Los dos han estado siempre ahí porque fueron héroes.

zapata villaPorque el mito no se limita a la mitología divina, a las andanzas de los dioses y los semidioses: también a la de los héroes y no sólo en su sentido griego. Los mitos, según Levi-Strauss, son los hechos adoptados, adaptados y repetidos por amplios sectores sociales. Hechos no necesariamente históricos, es decir, verdaderamente ocurridos. La verdad del mito, nos recuerda Enrique Florescano, no está en su contenido, sino en su aceptación, en el hecho de ser una creencia social compartida, por la cual fluyen sentimientos y anhelos.

También son míticos porque fueron derrotados. Porque nos contaron siempre que no podían ganar.

Cuentan que la historia la escriben los vencedores. Rechazo esa frase, porque como historiador sé que los derrotados también cuentan su versión. Sin embargo, la historia de la derrota de la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur ha sido contada durante décadas, siguiendo el guión diseñado por sus vencedores, y esa versión está plagada de calumnias historiográficas. Tras años de investigación, encontré que quizá las cosas fueron de otro modo. Con este artículo empiezo a contarlo: en unas semanas lo podrán leer en un libro que hoy termino.

Twitter: @salme_villista   psalme@yahoo.comzapata villa 2