Por una evaluación alternativa

NO PRECISAMENTE UNA EVALUACIÓN

Hugo Aboites* La Jornada 11 julio 2015

La reforma va tan a fondo que ha dejado a los maestros sin espacio para ceder y negociar y, por el otro lado, el ensoberbecido ánimo empresarial de la reforma no le tolera al gobierno ni siquiera una leve suspensión de 10 días. Por eso el conflicto crecerá, se volverá nacional y cada vez más intenso. ¿Por qué una evaluación de maestros, que podría fácilmente caer dentro de la categoría de un asunto escolar, se ha transformado en una amplia e intensa confrontación? Tres posibles respuestas:

1) No se trata de una evaluación, sino de un enfrentamiento de clase. Es claro ahora que la iniciativa nunca fue del gobierno; fue concebida, agendada y en mucho puesta en marcha por una coalición de grandes empresarios nacionales (Mexicanos Primero) al amparo de un acuerdo gobierno-OCDE tomado en 2008. La evaluación, además, no se plantea en general (evaluar al sistema educativo) sino que está expresa y exclusivamente dirigida no a los maestros, sino contra ellos. El paquete de la reforma que la prohíja los descalifica, acusa de criminales y corruptos, culpabiliza del desastre en la educación, y somete obligatoriamente a absolutamente todos a un proceso que puede llevar al despido o, igual de radical, a removerlos del trabajo docente. Llega al exceso de hacer esta agresión parte constitutiva de la República (al enclavarla en el artículo tercero) para que sea incuestionable, irreversible. Es una irrupción directa y profundamente destructiva en las condiciones en que viven y trabajan casi 2 millones de servidores públicos, y los coloca, además, en una posición de humillante subordinación. Se busca disciplinar al conjunto, pero también, a cada maestra o maestro en particular, gracias al desarrollo y práctica de un confuso y burocrático esquema individual de evaluación sumamente sesgado (¡la opinión del jefe!, por ejemplo) centralizada y punitiva, que ha diseñado el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. No es una evaluación, es un intento radical de reorganización de la relación de clases y es eso lo que abre un frente de batalla en las calles, escuelas y zonas de la educación del país. Y la educación sufre las consecuencias.

2) Además, es más que una evaluación: es el anuncio de una propuesta de educación que nace desde una visión radicalmente distinta y contraria a la de las escuelas mexicanas. La visión empresarial de la educación no oculta su matriz originaria: la experiencia de la empresa, de un dueño-jefe, de una estructura jerárquica y autoritaria, normas determinadas unilateralmente y desde arriba, conocimiento entendido como trozos inconexos de habilidades e informaciones (competencias), estándares de desempeño rígidos, incuestionables y unilaterales para los empleados y, todo esto, en un contexto de competencia, individualismo y eficiencia. Producir para acumular, competir para vencer. De este microclima nace una visión de la preñada de verticalidad, autoritarismo y lejanía respecto de la realidad del país y sus gentes. Las condiciones materiales de vida y trabajo del magisterio, por el contrario, pueden dar lugar a visiones muy diferentes. Aunque para muchos maestros y maestras la referencia sigue siendo la de la educación burocrática instalada desde hace décadas en el sistema educativo, cada vez más son alentados por un marco de ideas libertarias, el énfasis en procesos y decisiones colectivas, la formación crítica de niños y jóvenes, la libertad de expresión, la recuperación de la cultura y la comunidad. Esta otra educación tiene como punto de referencia la experiencia (que los empresarios no tienen) de la interacción directa durante años con las y los niños y jóvenes, la escuela, el trabajo colectivo (activo o pasivo) con los otros maestros, y la experiencia de un sistema único nacional, una organización gremial también nacional y, además, una historia de luchas y movilizaciones de carácter fundamentalmente progresista. Son así, dos visiones de la educación diametralmente opuestas, que también crecientemente colisionan como parte del enfrentamiento de clases sociales en la educación.

3) No es una evaluación, es una propuesta ética. Una que viene del horizonte del poder privado central y vertical, de la acumulación de capital y la subordinación, y convoca a la competencia, la consagración de la mercancía y el consumo. Pero se enfrenta a otra que procede de la interacción diaria de las maestras y maestros con niños y jóvenes en las periferias citadinas y comunidades más apartadas y pobres del país, sus problemáticas, sus esfuerzos de sobrevivencia y luchas. De esta última surge una evaluación distinta: desde abajo, pero nacional; que retoma la escuela, los estudiantes, maestros y el papel de la comunidad como arranque del proceso de evaluación; que valora el compromiso desinteresado y solidario, la importancia del conocimiento y el aprecio al trabajo como profesor. Es esta última la ética que ofrece mayor posibilidad de crear educación como un espacio abierto, donde maestros y estudiantes puedan, en interacción también con otros grupos y clases, plantear una conducción de la educación amplia y democrática, con contenidos que reflejen las aspiraciones y necesidades del pueblo mexicano.

La posibilidad de resistir exitosamente al proyecto empresarial, estriba en la construcción de una visión y ética desde lo local a lo nacional para la educación y la evaluación.

*Rector de la UACM

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Contra la evaluación punitiva

LA EVALUACIÓN DE LOS MAESTROS, UN AGRAVIO A LA NACIÓN

Enrique Calderón Alzati. La Jornada 11 julio 2015

Luego de 12 años de labor ininterrumpida en el sector educativo, al que he dedicado la mayor parte de mi vida a partir de 1971, cuando después de terminar un doctorado en ciencias en la Universidad de Pensilvania, fui nombrado director del Centro de Procesamiento y Evaluación Arturo Rosenblueth de la Secretaría de Educación Pública, mi trabajo como instructor y consultor en educación me ha permitido convivir con directivos, maestras y maestros de educación básica y media superior, así como de universidades e institutos tecnológicos en varios estados de la República. Ello me llevó a escribir con un pequeño grupo de colaboradores y publicar en febrero de 2013 el libro Geografía de la educación media superior, de cuyo contenido quiero comentar un solo ejemplo, con el deseo de hacer ver la aberración que está cometiendo el gobierno de la República con la actual evaluación a los maestros, la cual pareciera ser el centro de su supuesta reforma educativa.

En 2003, los resultados publicados por la OCDE sobre una evaluación internacional conocida como PISA, aplicada en 2000 a los jóvenes de 15 años de los países miembros de esa organización, para conocer su nivel de conocimientos y competencias, indicaban que México ocupaba uno de los tres últimos lugares entre esos países y que los jóvenes del estado de Durango colocaban a su estado en el lugar 12, entre todas las entidades de la República; ocho años después los resultados de la prueba de Enlace aplicada a todos los jóvenes del tercer grado de bachillerato del país ubicaron a Durango en el lugar 14 en matemáticas y el 22 en comprensión del lenguaje, entre todas las entidades, confirmando sus escasos conocimientos y capacidades, entendibles éstos a partir de los altos niveles de pobreza y marginación de la población de ese estado, cuyo territorio incluye zonas desérticas y una amplia región de la Sierra Madre Occidental, todas ellas habitadas por indígenas.

Tras cuatro años de esfuerzo callado y sin lugar a dudas efectivo, la prueba de Enlace de 2012, mostraba a Durango en el primer lugar entre las entidades de la República, con un puntaje medio que había subido de 430 puntos a 605 en matemáticas y de 600 a 670 en comprensión del lenguaje, colocándolo al nivel de algunos países europeos evaluados por la OCDE en las pruebas PISA. ¿Se trataba de un milagro o sólo de una casualidad? Ni lo uno ni lo otro, la prueba de Enlace de 2009 fue aplicada a más de 70 por ciento de los estudiantes de bachillerato del estado; sin embargo, este porcentaje sobrepasaba 90 por ciento para 2012, un total de más de 25 mil estudiantes de todas las regiones del estado. ¿Cómo fue eso posible?

En una entrevista que le hice al secretario de Educación de Durango a principios de 2013 con el fin de conocer su respuesta, me comentó: Esto ha sido posible gracias al entusiasmo de los maestros, siguiendo una buena estrategia diseñada para superar el problema motivando a sus estudiantes y dedicando atención especial a los que parecían tener mayores dificultades, incluso visitando en sus hogares a los jóvenes que se ausentaban de la escuela. Nada de esto hubiera sido posible sin contar con su apoyo, entusiasmo y compromiso; ese ha sido nuestro empeño: contar con el apoyo de los maestros. Lo demás ha corrido por cuenta de ellos. Han sido cuatro años de esfuerzo y dedicación, pero han valido la pena; me siento orgulloso de su trabajo; ya vendrán ahora otros a continuar el nuestro.

Recordando ahora esa conversación a la luz de una noticia en La Jornada en los primeros días de julio, reportando una manifestación de los maestros de Durango en rechazo a la evaluación, me pregunto si no sería más sensato y efectivo convocar a esos maestros a que nos expliquen cómo lograron la proeza de llevar a su estado al primer lugar del país, no obstante las carencias en que lo hacían, en lugar de pretender evaluarlos y con ello humillarlos, luego de que su efectividad está más que demostrada. No estoy planteando una excepción para los maestros de Durango, porque afortunadamente distan mucho de ser los únicos héroes del proceso educativo, otras experiencias igualmente maravillosas se dieron en Sonora y Chihuahua, estados que saltaron igualmente de los últimos lugares de Enlace 2009, a puntajes entre los estados con mejor desempeño en 2012.

Aún hay más: las evaluaciones de Enlace de 2012 nos hablan de escuelas y estados completos en el país, con puntuaciones que distan mucho del promedio nacional. ¿Por qué el gobierno se niega a reconocer así el gran desempeño de miles de maestros cuyos estudiantes han mostrado magníficos resultados en las últimas evaluaciones? ¿Por qué lejos de hacer esto, el gobierno sienta en el banquillo de los acusados a todos los maestros del país, para evaluarlos o exhibirlos, pensando que con una serie de preguntas, bastante irrelevantes, por cierto, en cuanto a los objetivos para asegurar la calidad de la educación? Los grandes líderes mundiales de la historia han sido quienes en su momento supieron convocar a sus pueblos, a sus ejércitos o simplemente a sus seguidores a esforzarse y luchar para lograr objetivos trascendentes para ellos, diferenciándose de los dictadores que pretenden lograrlo amedrentando o infligiendo castigos a sus pueblos para asegurar su control.

Lejos de mejorar la educación, sus medidas sólo agravian a miles de maestros, tratándolos como sospechosos y poniendo en riesgo el futuro de la educación nacional, cometiendo con ello un agravio a la nación entera. Muy bueno sería que la sociedad mexicana tuviese una explicación clara de las verdaderas razones por las que se suspendieron las pruebas de Enlace orientadas a medir el nivel de desempeño de los estudiantes y con ello al sistema educativo en su conjunto, sustituyéndolo por otro que coloca a los maestros como los únicos responsables del proceso educativo. Mucho era lo que se estaba logrando con las evaluaciones de Enlace, como muestran las gráficas y mapas del estudio citado en este artículo, basado exclusivamente en los resultados de las evaluaciones internacionales de la OCDE y de las pruebas Enlace establecidas por la Secretaría de Educación Pública y llevadas a efecto durante los dos sexenios anteriores, no obstante los posibles errores, defectos y vacíos señalados ampliamente, los cuales debieron y pudieron ser superados.

Lamento que los distinguidos miembros del consejo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa se hubiesen prestado a ser comparsas de este acto de intimidación y de complicidad, que dista mucho de la capacidad de pensamiento crítico e independiente, que se esperaba de ellos.

Concluyo este texto esperando que su publicación tenga un efecto positivo, modificando sustancialmente este proceso que nada bueno ofrece al futuro del país, y que por ello, como he mencionado, constituye un nuevo agravio a la nación. Extiendo una cordial invitación a aquellos maestros que deseen obtener una copia en PDF del libro Geografía de la educación media superior lo descarguen de nuestro portal.

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la letra con sangre

LOS IGNORANTES SON LOS DEL INEE, NO QUIENES RECHAZAMOS LA EVALUACIÓN, REVIRAN MAESTROS.
casa LammEl instituto no reconoce la diversidad cultural de los alumnos, dicen en foro de Casa Lamm.
Emir Olivares Alonso /La Jornada / 8 de julio de 2015, p. 11

Integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) rechazaron la posición de los consejeros del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), quienes aseguraron que los exámenes de desempeño que deben presentar los profesores no son punitivos, y que quienes se niegan a presentarlos lo hacen por ignorancia.

Entrevistados luego de su participación en un foro organizado por La Jornada y Casa Lamm, efectuado la noche del lunes, representantes de las disidentes secciones 7, 9 y 18, de Chiapas, Distrito Federal y Michoacán, respectivamente, recordaron que la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación concluyó que los docentes pueden ser separados de su cargo en caso de no aceptar la evaluación, lo que la convierte en punitiva.

Pedro Hernández, de la sección 9, consideró que con esa posición los consejeros muestran que no representan a un organismo autónomo ni de carácter científico, sino que se maneja como instrumento para castigar a los educadores.

Señaló que la oposición de cientos de miles de profesores a la reforma educativa y la evaluación es generalizada, pues no todos pertenecen a la CNTE. Nuestra resistencia no es por ignorancia, sino porque conocemos nuestros derechos y sabemos cuáles serán las consecuencias.

Para el profesor, las afirmaciones de los integrantes del instituto, más que abonar en favor de la educación del país, responden a los requerimientos de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

El INEE se comporta como el verdugo; está aplicando una serie de políticas que no responden siquiera a la condición de México, sino a una serie de lineamientos de instrumentos que buscan acabar con la educación pública del país. Claro que la evaluación es punitiva; castiga, excluye y quiere desechar a los docentes.

Lev Vélazquez Barriga, del Centro de Investigación e Innovación Educativa de la sección 18 de la CNTE en Michoacán, recordó que los maestros están en favor de la evaluación.

La hacemos de manera cotidiana; es parte de nuestro trabajo, pero en lo que no estamos de acuerdo es en cómo la gente del INEE y los propios empresarios la conciben: la ven como una medición que se puede hacer mediante instrumentos estandarizados, sin considerar las características específicas de cada región. Su concepto de evaluación debe cumplir estándares diseñados desde los organismos económicos externos.

Por ello, dijo, los ignorantes son ellos, porque no reconocen la diversidad de aprendizaje y cultural de los alumnos ni la complejidad de lo que implican las prácticas pedagógicas; todo esto no se puede medir con un examen. Ellos carecen de elementos didácticos y pedagógicos para poder evaluar los aprendizajes y en general el sistema educativo.

Daniel López, de la dirección política del magisterio en Chiapas, indicó: nosotros no somos ignorantes; en todo caso lo son ellos, que desconocen que en más de 10 estados profesores no necesariamente de la CNTE se han movilizado contra la reforma y la evaluación.

Rechazó que las agresiones contra maestros que asistieron a la evaluación el pasado fin de semana en Chiapas hayan sido perpetradas por miembros de la CNTE. No fuimos nosotros ni creemos que hayan sido maestros, sino infiltrados para echar a andar una campaña de denostación del movimiento magisterial y justificar la represión que el Estado prepara desde hace un buen rato contra la CNTE.

Articulo de Manuel Gil Antón

¿ES IDÓNEA LA EVALUACIÓN DE LOS IDÓNEOS?

MANUEL GIL ANTÓN.

Profesor del Centro de Estudios Sociológicos del COLMEX.

Idóneo: Adecuado y apropiado para algo. RAE

El fragor de las escaramuzas, jurídicas y políticas, sobre el galimatías de la suspensión de las evaluaciones a los profesores, no ha dado espacio a la discusión de un tema crucial: la idoneidad de la evaluación misma.

Si alguien requiere una intervención quirúrgica, buscará un galeno que tenga capacidad y pericia para llevarla a cabo. A lo largo de su formación, además de los conocimientos generales propios de todo médico, adquiere su especialidad bajo la supervisión de uno muy experimentado. Para estar al día asiste a congresos, toma cursos, estudia; se informa y conversa con sus colegas sobre nuevas soluciones o retos inesperados.

Los colegios de especialistas certifican a sus integrantes con rigor. Otorgamos nuestra confianza con base en un principio: sabe, sabe lo que hace y no lo dice él o ella: lo afirman y confirman sus colegas. El Estado, entonces, reconoce y da licencia para ejercer.

Imaginemos un país en el cual, para certificar a los médicos, se establece un Instituto Nacional para la Evaluación de los Cirujanos (INEC). Como son muchos, la evaluación para decidir si un doctor es adecuado para realizar cirugías consiste en un examen de opción múltiple en el que se les pregunta, digamos y exagero, por dónde pasan equis venas y arterias, el modo correcto de lavarse las manos, el instrumental que hay que usar, la modalidad de sutura correcta o la frase adecuada para comunicar un fallecimiento… El examen lo elaboran expertos en realizar evaluaciones, no médicos en ejercicio ni que lo hayan sido de manera sobresaliente. No han estado en un quirófano. Determinan, con asesoría (suponemos), las dimensiones a considerar y cuentan: respuestas correctas y malas: tal promedio… Hay una tabla de valores que indica el límite entre idóneo e incapaz y emite el certificado.

Momento: eso es una parte de la valoración de sus saberes, pero no basta: hay que revisar sus expedientes, valorar el proceder clínico, la capacidad para interpretar estudios radiológicos; que un experto o varios (pero que sean médicos reconocidos en ejercicio, o lo hayan sido) asistan a una intervención y observen su manera de trabajar y consideren los protocolos pre y post operatorios que diseña y lleva a cabo. Si no se verifica esto, ¿con un examen se fía? Cuidado.

Volvamos al asunto educativo. ¿Es válido y confiable justipreciar el “cumplimiento de responsabilidades profesionales (y éticas); colaboración con la escuela y diálogo con los padres de familia, a través de un reporte del superior inmediato; planeación didáctica argumentada; conocimientos y competencias didácticas que se ponen en juego en la resolución de situaciones hipotéticas de la práctica docente, a través de un examen; y evidencias sobre su práctica de enseñanza, con una reflexión sobre las actividades que realizan sus alumnos” (Zorrilla, El Universal, 11/06/2015) para declarar si una profesora o un maestro sabe generar ambientes de aprendizaje?

A mi parecer, no: evaluar el dominio pedagógico del contenido a enseñar en las circunstancias específicas de un salón de clases, requiere ser valorado por un grupo de profesores –sus pares en el oficio– que sean destacados en su trabajo, tengan experiencia y sepan de lo que se trata. Como en el caso del médico en el que confiamos. Se trata de un saber que sabe hacer algo importante. Es, en pocas palabras, una actividad de la que pueden dar cuenta los profesionales destacados que a ella se dedican. Y tienen que observarla en la práctica.

Ese es el eje de una evaluación profesional dirigida a la valoración del dominio del oficio que implica profesar el título de docente desde preescolar a bachillerato. Es ofensivo para el magisterio que, a diferencia de lo que pasa en otras profesiones, no se les considere capaces de contar con pares destacados que valoren el trabajo de sus colegas. La reforma de la administración del sistema escolar (a la que se le ha dado en llamar educativa) les responde, con soberana altanería: ¿Pares? ¡Nones!

La autorregulación con exigencia transparente y rendición de cuentas públicas de sus procederes para el ingreso, la promoción y la idoneidad a lo largo del tiempo de sus saberes y destrezas son rasgos de una profesión. La autoridad tiene el derecho de verificar la calidad de los procesos de evaluación; el Instituto para la Evaluación de la Educación (INEE), las facultades para contribuir en la organización de un proceso de evaluación productivo, serio, que lleve a la mejora. Sí, pero al eludir la participación de los pares en el proceso es vista por el magisterio responsable como el juicio de quien no sabe lo que se ha de saber. Si es imprescindible para conseguir empleo o conservarlo, se someterán –ese es el término– a la examinación, pero no será la evaluación que se requiere para mejorar las condiciones del aprendizaje. La “victoria”, que se inscriban miles, no es argumento de la aceptación del proceso: es necesidad.

Una proporción del magisterio no acepta evaluación alguna: defienden privilegios. Otra teme a una “evaluación” punitiva y externa sin conocimiento de causa. Ya se prepara para “pasar” el examen: están en la defensa de su trabajo y dignidad. Creo que una proporción muy grande (no todos, por supuesto, pues cualquier gremio es diverso) entraría a un proceso de valoración de su quehacer que se diseñe respetando lo específico del oficio, con mecanismos de observación por quienes saben ponderar los intangibles de la práctica docente en su enorme variedad de circunstancias.

Me han dicho que eso es imposible, pues se tiene que “evaluar” a cientos de miles cada año. Es cierto si se considera que la evaluación ha de estar centralizada, hacerse a toda prisa y calificarse en segundos. Pero: ¿por qué no desagregar al país en regiones escolares de cierta talla, organizar procesos adecuados para la conformación de comisiones evaluadoras de pares (docentes con gran autoridad moral y profesional) que pueden incluir, claro, autoridades y asesores pedagógicos, y se diseñan procesos y ritmos de valoración del trabajo en las diferentes etapas del ciclo de la profesión? Eso se acerca a lo adecuado.

Esta propuesta es difícil, lo sé… El único problema es que resulta necesaria. Dice un sabio: “Si no sabemos medir lo que es valioso, acabaremos valorando, nada más, lo que es medible”. El desbarrancadero al que nos avienta la imposibilidad/incapacidad/impopularidad de pensar la idoneidad de la evaluación, quizá sea resultado de no haber evaluado, ni por la superficie, la idoneidad de la reforma. ¿Control o impulso al desarrollo del aprendizaje? Ese es el dilema. 

 mgil@colmex.mx   @ManuelGilAnton

LA REFORMA EDUCATIVA, PARA LOGRAR EL CONTROL DE LA ENSEÑANZA: EXPERTOS

José Antonio Román  La Jornada / Miércoles 27 de mayo de 2015, p. 37casa Lamm formacion

  • Se basa en descrédito al trabajo docente, señalan en Casa Lamm

Sin propuesta pedagógica ni cambio innovador alguno en los procesos y prácticas de enseñanza-aprendizaje, la reforma educativa –esencialmente laboral y administrativa– fue trazada para lograr el control de la enseñanza en el país, con el objetivo de ponerla al servicio de los intereses y necesidades del modelo económico imperante.

Señalaron lo anterior especialistas en el tema educativo, durante el panel La formación de los maestros en México, organizado por Casa Lamm, la UNAM y La Jornada. Asimismo, plantearon severas críticas a la reforma impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, donde se percibe no sólo desconocimiento y descrédito al trabajo docente, sino un ataque permanente a las normales.

Señalaron que con sus actuaciones y discursos, el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) pretende legitimizar, dejando de lado su presunta autonomía, la política gubernamental, principalmente en los temas de las normales y la evaluación a los docentes.

Lilia Abarca Laredo, del Centro de Actualización del Magisterio del Distrito Federal, señaló que el problema de la educación en México tiene su esencia en la terrible desigualdad social; la pobreza extrema de miles de niños y jóvenes, y en falta de presupuesto para enseñanza, infraestructura de las escuelas y paragarantizar las mejores condiciones para que los niños aprendan y los maestros enseñen.

Este problema, subrayó, no lo resolverá la imposición de exámenes estandarizados y evaluaciones punitivas ya anunciadas en contra de los maestros. Esto no va a mejorar la educación.

En tanto, Juan Manuel Rendón, ex director de la Benemérita Escuela Normal de Maestros (BENM), coincidió con el INEE en sus afirmaciones de que las normales están alejadas de lo que se espera de ellas como instituciones de educación superior. Pero lo que el instituto no dice, es que la situación crítica que viven estas escuelas es resultado de una política de Estado, deliberada y sistemáticamente instrumentada, para mantener al pueblo en la sumisión a un sistema económico-político antidemocrático.

Sesgos del INEE

Así, añadió, para explicar ciertos fenómenos, el INEE recurre a argumentos o propuestas sesgadas o simplistas; incluso utiliza retóricas como medio para evadir u omitir las causas reales de los problemas donde al Estado se le releva de sus responsabilidades, mientras los maestros y las normales son identificados como los responsables directos y casi únicos del desastre del sistema educativo.

Tatiana Coll, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), señaló que es falso que el gobierno no tiene claro lo que quiere en el tema de la enseñanza. Por el contrario, esta reforma constituye una política clara, perfectamente bien definida y trazada para lograr el control de la educación en el país.

En el evento, realizado la noche del lunes en Casa Lamm, también participaron Luis Bello Estrada, de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana Enrique Rébsamen, y Enrique Ávila Carrillo, de la Escuela Normal Superior de México.

¡EN DEFENSA DEL NORMALISMO!

NORMALISTAS LOS MÁS “IDÓNEOS” PARA SER MAESTROS.

Martha de Jesús López Aguilar[*] La Jornada 23 de mayo 2013

En julio de 2014 se aplicó el primer concurso de ingreso al servicio profesional docente en educación básica como supuesta única vía de entrada a la docencia. En el documento “Los docentes en México. Informe 2015” del INEE, en el capítulo 4 se presentan evidencias estadísticas de los resultados obtenidos de los sustentantes, los cuales se comparan con un estándar de desempeño homogéneo, y se clasifican de acuerdo al nivel como idóneo y no idóneo.

En educación básica se emitieron 2 convocatorias, una para egresados de escuelas normales públicas y privadas en las que participaron 72 870 sustentantes, la segunda –pública y abierta- para egresados de otras Instituciones de Educación Superior (IES), incluida la UPN, con 57 642. Fueron un total de 130 512 los sustentantes en los exámenes nacionales y complementarios por nivel, modalidad y asignatura de educación básica.

Hubo un ataque mediático, diciendo  que 6 de cada 10 maestros reprobó el examen, los datos proporcionados por el INEE en su informe lo desmienten. El resultado de la evaluación fue 40.4% idóneo,  de los cuales 69 962 provenían de escuelas normales con un 45.4% de idóneos, resultado superior al de los 53, 076 aspirantes que provenían de la convocatoria pública y abierta con un 33.9% idóneo.

Por el tipo de institución de procedencia los egresados de escuelas normales públicas obtuvieron el 48.9% de resultados idóneos en comparación con las normales privadas con un 34.9%. Los egresados de IES  privadas y de la UPN obtuvieron  bajos resultados con 73.2% y 73.1% de no idóneos respectivamente. Sin embargo estos datos presentan un sesgo, dadas las diferencias curriculares en la formación que ofrecen estas instituciones, en donde sus egresados no fueron formados para desempeñarse como docentes frente a grupo, sino como psicólogos y pedagogos.

Los egresados de las normales que presentaron el examen (28 093) obtuvieron los mejores resultados, pues un 55.9% obtuvo un promedio de 9.0 a 10 y se ubicaron como idóneos; contra una cantidad muy reducida  de 175 egresados normalistas con un promedio de 6.0 a 6.9 y en el cual 76% se ubicó como no idóneo.

En tanto, las mujeres y en especial las egresadas normalistas obtuvieron un porcentaje mayor de resultados idóneos que los hombres.

A partir de los datos del INEE se advierte que los egresados normalistas son los mejor preparados para realizar la labor docente. Ya que con la comparación de datos, las normales privadas, las instituciones públicas y privadas, así como la UPN se ubicaron con un mayor porcentaje como no idóneas de acuerdo a los niveles  de desempeño e institución de procedencia, por promedio de la licenciatura, por rango de edad y por  sexo.

Esta evaluación estandarizada impacta  negativamente a los sustentantes de preescolar y primaria indígena que obtuvieron más del 70% de no idóneo. Esto puede deberse a una situación sociocultural que los distingue por sus usos y costumbres como pueblos originarios y la gran diversidad cultural que los caracteriza, contraponiéndose a la homogeneización y estandarización de los conocimientos y habilidades hegemónicos, de una neocolonización impuesta como pensamiento único con el objetivo de garantizar que el proceso de evaluación mantenga los estándares de calidad técnica requeridos por la globalización económica. Sin embargo, ¿Qué va a pasar con los aspirantes a ocupar una plaza, si en la tercera evaluación vuelven a salir no idóneos? ¿Significa que el sector indígena se quedará sin maestros? ¿Quiénes ocupen las plazas vacantes tendrán el perfil requerido?

El concurso de ingreso al servicio profesional docente es injusto, algunos aspirantes ya presentaron su segunda oportunidad y si en julio próximo realizan su tercera evaluación y salen como no idóneos, quedan definitivamente fuera del sistema educativo para poder acceder a una plaza docente, pues son boletinados. No es correcto que la estabilidad laboral dependa de un examen y que un maestro de nuevo ingreso desplace a un docente en servicio con experiencia, por haber aprobado un examen, que no define ser mejor maestro. El gobierno no ofrece lo que promete, ya que es mayor el número de docentes clasificados como idóneos que el número de plazas que se prometen. Hay estados que no cuentan con ninguna plaza que ofrecer y sólo abrieron unas cuantas para simular que es el “único” mecanismo de asignación. O se concursan plazas que no se tienen o que no existen de acuerdo a la currícula. La información para otorgar plazas se mantuvo en la opacidad y a discreción, con un trato indigno a los concursantes.

Para el proceso del 2015 ya no se dará preferencia a los egresados normalistas, pese a los resultados favorables obtenidos; la tendencia es terminar con las normales, empezando por las rurales. Son 350 mil los sustentantes que presentarán el examen, unos por primera vez concursan por una plaza en educación básica y media superior, otros son los que al término de su primer año escolar en el sistema educativo serán evaluados.

Es evidente que con la reforma educativa el sistema educativo se encuentra en un mayor caos, se profundiza la crisis educativa y la inestabilidad laboral, aumentando el desánimo de ser maestros, quedando escuelas sin maestros y maestros desempleados, lo cual traerá graves consecuencias para la educación, para el futuro de los mexicanos y el desarrollo del país.

[*] Profesora normalista de la sección 9 de la CNTE, Maestra en Investigación Educativa, autora del libro La Primavera magisterial de 1989