Articulo de Manuel Gil Antón

¿ES IDÓNEA LA EVALUACIÓN DE LOS IDÓNEOS?

MANUEL GIL ANTÓN.

Profesor del Centro de Estudios Sociológicos del COLMEX.

Idóneo: Adecuado y apropiado para algo. RAE

El fragor de las escaramuzas, jurídicas y políticas, sobre el galimatías de la suspensión de las evaluaciones a los profesores, no ha dado espacio a la discusión de un tema crucial: la idoneidad de la evaluación misma.

Si alguien requiere una intervención quirúrgica, buscará un galeno que tenga capacidad y pericia para llevarla a cabo. A lo largo de su formación, además de los conocimientos generales propios de todo médico, adquiere su especialidad bajo la supervisión de uno muy experimentado. Para estar al día asiste a congresos, toma cursos, estudia; se informa y conversa con sus colegas sobre nuevas soluciones o retos inesperados.

Los colegios de especialistas certifican a sus integrantes con rigor. Otorgamos nuestra confianza con base en un principio: sabe, sabe lo que hace y no lo dice él o ella: lo afirman y confirman sus colegas. El Estado, entonces, reconoce y da licencia para ejercer.

Imaginemos un país en el cual, para certificar a los médicos, se establece un Instituto Nacional para la Evaluación de los Cirujanos (INEC). Como son muchos, la evaluación para decidir si un doctor es adecuado para realizar cirugías consiste en un examen de opción múltiple en el que se les pregunta, digamos y exagero, por dónde pasan equis venas y arterias, el modo correcto de lavarse las manos, el instrumental que hay que usar, la modalidad de sutura correcta o la frase adecuada para comunicar un fallecimiento… El examen lo elaboran expertos en realizar evaluaciones, no médicos en ejercicio ni que lo hayan sido de manera sobresaliente. No han estado en un quirófano. Determinan, con asesoría (suponemos), las dimensiones a considerar y cuentan: respuestas correctas y malas: tal promedio… Hay una tabla de valores que indica el límite entre idóneo e incapaz y emite el certificado.

Momento: eso es una parte de la valoración de sus saberes, pero no basta: hay que revisar sus expedientes, valorar el proceder clínico, la capacidad para interpretar estudios radiológicos; que un experto o varios (pero que sean médicos reconocidos en ejercicio, o lo hayan sido) asistan a una intervención y observen su manera de trabajar y consideren los protocolos pre y post operatorios que diseña y lleva a cabo. Si no se verifica esto, ¿con un examen se fía? Cuidado.

Volvamos al asunto educativo. ¿Es válido y confiable justipreciar el “cumplimiento de responsabilidades profesionales (y éticas); colaboración con la escuela y diálogo con los padres de familia, a través de un reporte del superior inmediato; planeación didáctica argumentada; conocimientos y competencias didácticas que se ponen en juego en la resolución de situaciones hipotéticas de la práctica docente, a través de un examen; y evidencias sobre su práctica de enseñanza, con una reflexión sobre las actividades que realizan sus alumnos” (Zorrilla, El Universal, 11/06/2015) para declarar si una profesora o un maestro sabe generar ambientes de aprendizaje?

A mi parecer, no: evaluar el dominio pedagógico del contenido a enseñar en las circunstancias específicas de un salón de clases, requiere ser valorado por un grupo de profesores –sus pares en el oficio– que sean destacados en su trabajo, tengan experiencia y sepan de lo que se trata. Como en el caso del médico en el que confiamos. Se trata de un saber que sabe hacer algo importante. Es, en pocas palabras, una actividad de la que pueden dar cuenta los profesionales destacados que a ella se dedican. Y tienen que observarla en la práctica.

Ese es el eje de una evaluación profesional dirigida a la valoración del dominio del oficio que implica profesar el título de docente desde preescolar a bachillerato. Es ofensivo para el magisterio que, a diferencia de lo que pasa en otras profesiones, no se les considere capaces de contar con pares destacados que valoren el trabajo de sus colegas. La reforma de la administración del sistema escolar (a la que se le ha dado en llamar educativa) les responde, con soberana altanería: ¿Pares? ¡Nones!

La autorregulación con exigencia transparente y rendición de cuentas públicas de sus procederes para el ingreso, la promoción y la idoneidad a lo largo del tiempo de sus saberes y destrezas son rasgos de una profesión. La autoridad tiene el derecho de verificar la calidad de los procesos de evaluación; el Instituto para la Evaluación de la Educación (INEE), las facultades para contribuir en la organización de un proceso de evaluación productivo, serio, que lleve a la mejora. Sí, pero al eludir la participación de los pares en el proceso es vista por el magisterio responsable como el juicio de quien no sabe lo que se ha de saber. Si es imprescindible para conseguir empleo o conservarlo, se someterán –ese es el término– a la examinación, pero no será la evaluación que se requiere para mejorar las condiciones del aprendizaje. La “victoria”, que se inscriban miles, no es argumento de la aceptación del proceso: es necesidad.

Una proporción del magisterio no acepta evaluación alguna: defienden privilegios. Otra teme a una “evaluación” punitiva y externa sin conocimiento de causa. Ya se prepara para “pasar” el examen: están en la defensa de su trabajo y dignidad. Creo que una proporción muy grande (no todos, por supuesto, pues cualquier gremio es diverso) entraría a un proceso de valoración de su quehacer que se diseñe respetando lo específico del oficio, con mecanismos de observación por quienes saben ponderar los intangibles de la práctica docente en su enorme variedad de circunstancias.

Me han dicho que eso es imposible, pues se tiene que “evaluar” a cientos de miles cada año. Es cierto si se considera que la evaluación ha de estar centralizada, hacerse a toda prisa y calificarse en segundos. Pero: ¿por qué no desagregar al país en regiones escolares de cierta talla, organizar procesos adecuados para la conformación de comisiones evaluadoras de pares (docentes con gran autoridad moral y profesional) que pueden incluir, claro, autoridades y asesores pedagógicos, y se diseñan procesos y ritmos de valoración del trabajo en las diferentes etapas del ciclo de la profesión? Eso se acerca a lo adecuado.

Esta propuesta es difícil, lo sé… El único problema es que resulta necesaria. Dice un sabio: “Si no sabemos medir lo que es valioso, acabaremos valorando, nada más, lo que es medible”. El desbarrancadero al que nos avienta la imposibilidad/incapacidad/impopularidad de pensar la idoneidad de la evaluación, quizá sea resultado de no haber evaluado, ni por la superficie, la idoneidad de la reforma. ¿Control o impulso al desarrollo del aprendizaje? Ese es el dilema. 

 mgil@colmex.mx   @ManuelGilAnton

LA REFORMA EDUCATIVA, PARA LOGRAR EL CONTROL DE LA ENSEÑANZA: EXPERTOS

José Antonio Román  La Jornada / Miércoles 27 de mayo de 2015, p. 37casa Lamm formacion

  • Se basa en descrédito al trabajo docente, señalan en Casa Lamm

Sin propuesta pedagógica ni cambio innovador alguno en los procesos y prácticas de enseñanza-aprendizaje, la reforma educativa –esencialmente laboral y administrativa– fue trazada para lograr el control de la enseñanza en el país, con el objetivo de ponerla al servicio de los intereses y necesidades del modelo económico imperante.

Señalaron lo anterior especialistas en el tema educativo, durante el panel La formación de los maestros en México, organizado por Casa Lamm, la UNAM y La Jornada. Asimismo, plantearon severas críticas a la reforma impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, donde se percibe no sólo desconocimiento y descrédito al trabajo docente, sino un ataque permanente a las normales.

Señalaron que con sus actuaciones y discursos, el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) pretende legitimizar, dejando de lado su presunta autonomía, la política gubernamental, principalmente en los temas de las normales y la evaluación a los docentes.

Lilia Abarca Laredo, del Centro de Actualización del Magisterio del Distrito Federal, señaló que el problema de la educación en México tiene su esencia en la terrible desigualdad social; la pobreza extrema de miles de niños y jóvenes, y en falta de presupuesto para enseñanza, infraestructura de las escuelas y paragarantizar las mejores condiciones para que los niños aprendan y los maestros enseñen.

Este problema, subrayó, no lo resolverá la imposición de exámenes estandarizados y evaluaciones punitivas ya anunciadas en contra de los maestros. Esto no va a mejorar la educación.

En tanto, Juan Manuel Rendón, ex director de la Benemérita Escuela Normal de Maestros (BENM), coincidió con el INEE en sus afirmaciones de que las normales están alejadas de lo que se espera de ellas como instituciones de educación superior. Pero lo que el instituto no dice, es que la situación crítica que viven estas escuelas es resultado de una política de Estado, deliberada y sistemáticamente instrumentada, para mantener al pueblo en la sumisión a un sistema económico-político antidemocrático.

Sesgos del INEE

Así, añadió, para explicar ciertos fenómenos, el INEE recurre a argumentos o propuestas sesgadas o simplistas; incluso utiliza retóricas como medio para evadir u omitir las causas reales de los problemas donde al Estado se le releva de sus responsabilidades, mientras los maestros y las normales son identificados como los responsables directos y casi únicos del desastre del sistema educativo.

Tatiana Coll, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), señaló que es falso que el gobierno no tiene claro lo que quiere en el tema de la enseñanza. Por el contrario, esta reforma constituye una política clara, perfectamente bien definida y trazada para lograr el control de la educación en el país.

En el evento, realizado la noche del lunes en Casa Lamm, también participaron Luis Bello Estrada, de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana Enrique Rébsamen, y Enrique Ávila Carrillo, de la Escuela Normal Superior de México.

¡EN DEFENSA DEL NORMALISMO!

NORMALISTAS LOS MÁS “IDÓNEOS” PARA SER MAESTROS.

Martha de Jesús López Aguilar[*] La Jornada 23 de mayo 2013

En julio de 2014 se aplicó el primer concurso de ingreso al servicio profesional docente en educación básica como supuesta única vía de entrada a la docencia. En el documento “Los docentes en México. Informe 2015” del INEE, en el capítulo 4 se presentan evidencias estadísticas de los resultados obtenidos de los sustentantes, los cuales se comparan con un estándar de desempeño homogéneo, y se clasifican de acuerdo al nivel como idóneo y no idóneo.

En educación básica se emitieron 2 convocatorias, una para egresados de escuelas normales públicas y privadas en las que participaron 72 870 sustentantes, la segunda –pública y abierta- para egresados de otras Instituciones de Educación Superior (IES), incluida la UPN, con 57 642. Fueron un total de 130 512 los sustentantes en los exámenes nacionales y complementarios por nivel, modalidad y asignatura de educación básica.

Hubo un ataque mediático, diciendo  que 6 de cada 10 maestros reprobó el examen, los datos proporcionados por el INEE en su informe lo desmienten. El resultado de la evaluación fue 40.4% idóneo,  de los cuales 69 962 provenían de escuelas normales con un 45.4% de idóneos, resultado superior al de los 53, 076 aspirantes que provenían de la convocatoria pública y abierta con un 33.9% idóneo.

Por el tipo de institución de procedencia los egresados de escuelas normales públicas obtuvieron el 48.9% de resultados idóneos en comparación con las normales privadas con un 34.9%. Los egresados de IES  privadas y de la UPN obtuvieron  bajos resultados con 73.2% y 73.1% de no idóneos respectivamente. Sin embargo estos datos presentan un sesgo, dadas las diferencias curriculares en la formación que ofrecen estas instituciones, en donde sus egresados no fueron formados para desempeñarse como docentes frente a grupo, sino como psicólogos y pedagogos.

Los egresados de las normales que presentaron el examen (28 093) obtuvieron los mejores resultados, pues un 55.9% obtuvo un promedio de 9.0 a 10 y se ubicaron como idóneos; contra una cantidad muy reducida  de 175 egresados normalistas con un promedio de 6.0 a 6.9 y en el cual 76% se ubicó como no idóneo.

En tanto, las mujeres y en especial las egresadas normalistas obtuvieron un porcentaje mayor de resultados idóneos que los hombres.

A partir de los datos del INEE se advierte que los egresados normalistas son los mejor preparados para realizar la labor docente. Ya que con la comparación de datos, las normales privadas, las instituciones públicas y privadas, así como la UPN se ubicaron con un mayor porcentaje como no idóneas de acuerdo a los niveles  de desempeño e institución de procedencia, por promedio de la licenciatura, por rango de edad y por  sexo.

Esta evaluación estandarizada impacta  negativamente a los sustentantes de preescolar y primaria indígena que obtuvieron más del 70% de no idóneo. Esto puede deberse a una situación sociocultural que los distingue por sus usos y costumbres como pueblos originarios y la gran diversidad cultural que los caracteriza, contraponiéndose a la homogeneización y estandarización de los conocimientos y habilidades hegemónicos, de una neocolonización impuesta como pensamiento único con el objetivo de garantizar que el proceso de evaluación mantenga los estándares de calidad técnica requeridos por la globalización económica. Sin embargo, ¿Qué va a pasar con los aspirantes a ocupar una plaza, si en la tercera evaluación vuelven a salir no idóneos? ¿Significa que el sector indígena se quedará sin maestros? ¿Quiénes ocupen las plazas vacantes tendrán el perfil requerido?

El concurso de ingreso al servicio profesional docente es injusto, algunos aspirantes ya presentaron su segunda oportunidad y si en julio próximo realizan su tercera evaluación y salen como no idóneos, quedan definitivamente fuera del sistema educativo para poder acceder a una plaza docente, pues son boletinados. No es correcto que la estabilidad laboral dependa de un examen y que un maestro de nuevo ingreso desplace a un docente en servicio con experiencia, por haber aprobado un examen, que no define ser mejor maestro. El gobierno no ofrece lo que promete, ya que es mayor el número de docentes clasificados como idóneos que el número de plazas que se prometen. Hay estados que no cuentan con ninguna plaza que ofrecer y sólo abrieron unas cuantas para simular que es el “único” mecanismo de asignación. O se concursan plazas que no se tienen o que no existen de acuerdo a la currícula. La información para otorgar plazas se mantuvo en la opacidad y a discreción, con un trato indigno a los concursantes.

Para el proceso del 2015 ya no se dará preferencia a los egresados normalistas, pese a los resultados favorables obtenidos; la tendencia es terminar con las normales, empezando por las rurales. Son 350 mil los sustentantes que presentarán el examen, unos por primera vez concursan por una plaza en educación básica y media superior, otros son los que al término de su primer año escolar en el sistema educativo serán evaluados.

Es evidente que con la reforma educativa el sistema educativo se encuentra en un mayor caos, se profundiza la crisis educativa y la inestabilidad laboral, aumentando el desánimo de ser maestros, quedando escuelas sin maestros y maestros desempleados, lo cual traerá graves consecuencias para la educación, para el futuro de los mexicanos y el desarrollo del país.

[*] Profesora normalista de la sección 9 de la CNTE, Maestra en Investigación Educativa, autora del libro La Primavera magisterial de 1989

El sistema educativo es el reprobado, no sus maestros: Manuel Gil Antón

Erick Juárez Pineda 21 mayo 2015 en WWW: EDUCACIÓNFUTURA.ORG

“Nuestro sistema educativo está reprobando a los docentes y estudiantes de las normales; sin embargo, el que está reprobado es el mismo sistema, el cual tenemos que reformar”, señaló Manuel Gil Antón, investigador del Colegio de México y director académico de Educación Futura durante la presentación del estudio “Los docentes en México. Informe 2015”, realizado por el  Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), donde agregó que este informe es un avance de lo que podría ser una verdadera reforma educativa, y no lo que tenemos actualmente, que es una reestructuración del aparato administrativo.

El informe señala el estado de 1,475,456 profesores en nuestro país, analizando los principales aspectos de desarrollo en diversos planos del sistema educativo.

Entre los hallazgos, el estudio destaca que aunque para el 2012, más de 454 mil docentes estaban recibiendo algún tipo de capacitación del programa de Carrera Magisterial, beneficiándose con considerables aumentos salariales, esto no se reflejaba en el mejoramiento del aprendizaje de los alumnos, poniendo en duda el sistema de desarrollo profesional para la plantilla educativa.

Además, confirma que más de la mitad de los maestros que realizaron el examen de ingreso al servicio profesional docente, resultó no idóneo para ejercer la profesión, pues solamente 40.4% demostró tener las capacidades necesarias para hacerlo.

Sin embargo, en nivel bachillerato esta cifra disminuye, pues del total de aspirantes a un espacio, sólo el 32.8% resulto idóneo para ejercer la docencia.

Para  Sylvia Schmelkes, Consejera Presidenta del INEE, estos niveles bajos de preparación se deben a que la mayoría de los normalistas (59%) provienen de familias con bajos recursos, lo que obstaculiza su desarrollo académico y profesional.

Agregó que aún existen grandes niveles de desigualdad en la calidad educativa de las escuelas normales, pues las que se encuentran en comunidades rurales, siguen reportando bajos niveles de aprovechamiento y rezago educativo, frente a las que se encuentran en zonas urbanas.

Informe, base para una verdadera reforma educativa: Gil Antón

Gil Antón reiteró que este informe es el inicio para construir una reforma educativa que tome en cuenta a los profesores, base para lograr un verdadero cambio en los contenidos y elemento fundamental en el mejoramiento del sistema.

Agregó que una verdadera reforma promueve la profesionalización de los docentes y modifica de manera profunda los contenidos que se imparten.

La Secretaría de Educación Pública, en un intento por legitimar la reforma, puso en marcha los foros de consulta, sin embargo, no se dio el espacio suficiente para expresar las ideas de los maestros, ni propició el debate entre los agentes educativos.

Finalmente, reiteró que aún hacen falta 43 estudiantes normalistas -en referencia a la desaparición de los jóvenes en Ayotzinapa-, y que aprovechará todos los foros en materia educativa para seguir exigiendo justicia en el caso.

A defender las normales formadoras de docentes

EGRESADOS DE NORMALES PÚBLICAS, LOS MÁS IDÓNEOS PARA SER MAESTROS, SEÑALA ESTUDIO.

  • Experta analiza resultados de concurso de ingreso al servicio profesional docente 2014-15

José Antonio Román /La Jornada /Lunes 18 de mayo de 2015, p. 17

Pese al acoso y desprestigio que han enfrentado las escuelas normales públicas, los egresados de esas instituciones son los mejor preparados para desarrollar la labor docente, aseguró la profesora e investigadora Martha de Jesús López Aguilar, al analizar en detalle los resultados del primer concurso de ingreso al servicio profesional docente en educación básica 2014-2015.

La escuela normal sigue siendo vigente como formadora de maestros; debilitarla o aun peor desaparecerla agravaría más la crisis educativa que vive el país, precisó la especialista.

Señaló que los egresados de las escuelas normales públicas obtuvieron 48.9 por ciento de resultados como idóneos, en comparación con las normales privadas, con 34.9 por ciento, según los parámetros establecidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE). Los egresados de instituciones de educación superior privadas y de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) obtuvieron los peores resultados, con 73.2 y 73.1 por ciento de no idóneos, respectivamente.

Otra conclusión es que las mujeres en general (en especial las egresadas normalistas) obtuvieron un porcentaje mayor de resultados idóneos que los hombres, de acuerdo con la distribución por institución y sexo. Donde es más notoria la diferencia es en los egresados normalistas, con siete puntos de diferencia, porque las mujeres obtuvieron 46.5 por ciento y los hombres 38.9.

La maestra en investigación educativa y licenciada en sociología por la Universidad Autónoma Metropolitana, dijo que las entidades con mejores desempeños fueron Querétaro (57.8 por ciento de idóneos), Colima (57) y DF (52), mientras Chiapas, Tabasco, Guerrero, Campeche, Michoacán, Quintana Roo, Sinaloa, Tlaxcala, Morelos y Nayarit tuvieron los más desfavorables al registrar niveles superiores al 60 por ciento de maestros no idóneos para estar frente a grupo.

En esta primera evaluación participaron 130 mil 512 sustentantes a docentes de educación básica, entre egresados de escuelas normales y aspirantes de otras instituciones de educación superior, incluyendo la UPN.

Los resultados más desfavorables obtenidos por los egresados de la UPN se deben esencialmente a que su currículum y formación están diseñados para ser profesionales de la educación, no para desempeñarse como docentes frente a grupo, explicó López Aguilar, en su ponencia El INEE y los maestros no idóneos, presentada en un foro en la Casa Lamm.

Denunció una serie de inconsistencias en el concurso de oposición para el ingreso de educación básica, entre las cuales destaca que casi 35 mil maestros aspirantes a una plaza docente que aprobaron el examen se quedaron sin plaza a pesar de haber sido seleccionados, de cumplir con todos los requisitos y tener el perfil establecido por la SEP.

Para este concurso, 51 mil 471 aspirantes fueron seleccionados como idóneos, pero sólo había 11 mil 773 plazas disponibles en todo el país, y 56 mil 828 horas clase, que representan como 4 mil 735 lugares adicionales. Es decir, en total había 16 mil 508 plazas.

¿Evaluar a los docentes para mejorar la educación?

CINCO INCONGRUENCIAS DEL INEE

Tatiana Coll. La Jornada 19 abril 2015

Durante años y años hemos venido escuchando y leyendo que las medidas de recorte de matrículas y de presupuestos de las normales públicas responden centralmente al hecho incontrovertible de que hay una saturación de maestros. A tal grado se hizo este planteamiento que la señora del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther, llegó a decir que las normales, sobre todo las rurales, tenían que cerrarse y convertirse en escuelas de turismo. Con esta idea se justificaron muchos de los embates que se realizaron contra las normales públicas, al punto de llegar a que más de 40 por ciento de las normales son privadas.

A pesar de la reiteración del planteamiento, al echar un ojo a las estadísticas nacionales era evidente su falsedad: 43 por ciento de las escuelas del país han sido y son unitarias y/o incompletas, ¿cómo puede decirse que sobran maestros?, ¿acaso todos los niños mexicanos no merecen tener escuelas completas y con un maestro por grupo?

No han pasado dos años y ahora el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) amanece con el planteamiento contrario; en su informe 2015 sobre Los docentes en México plantea que muy pronto van a hacer falta muchos maestros y que no tienen las normales la capacidad de formar a los que se requiere (¡!). Ahora con el argumento contrario se justifica que las plazas de docentes se abran a cualquier profesionista. Tan incongruente fue el primer argumento de la sobresaturación como lo es ahora el de la escasez, parece que todo fluye para ajustarse a las políticas en curso.

2.- El INEE, en este informe, dedica el segundo capítulo a las condiciones laborales de los docentes. Señala que cinco de cada 10 profesores de secundarias tienen contratos por horas y sólo 10 por ciento trabaja de tiempo completo (¡si las matemáticas no mienten deberíamos decir que nueve de cada 10 profesores!), pero que en telesecundarias casi la totalidad de los profesores se encuentra en esta mejor situación de contratación, pues el servicio está diseñado para operar con un docente por grado, el tamaño de estas escuelas es pequeño, y es frecuente que los docentes desempeñen diferentes tareas, entonces deducimos que las mejores condiciones laborales las tienen los maestros de telesecundarias, que en realidad están abandonados en su escuela y son intendentes, veladores, directores y profesores del grupo unitario.

3.- El informe del INEE no aporta ninguna cifra real sobre los salarios de los maestros, presenta promedios engañosos nada más, cuando sabemos que hay una escala de salarios bastante diferenciada. Concluye que si bien los salarios no son tan competitivos, como los de otras profesiones, existen ventajas, como son la protección de su salario, la compatibilidad entre trabajo docente y el hogar y seguridad en el empleo. La última ventaja es realmente una burla, ya que la nueva Ley del Servicio Profesional Docente (LSPD) eliminó el derecho laboral y condiciona la permanencia a las evaluaciones estandarizadas constantes. Tampoco aporta ningún dato sobre las dobles plazas, muchas concedidas por el SNTE, y sobre los montos de carrera magisterial.

4.- Se cierra este capítulo diciendo: “No se pierda de vista que, además de las ventajas mencionadas, el colectivo de maestros cuenta con un sindicato que negocia con la autoridad incrementos salariales y prestaciones cada año. Aunque estos incrementos se ajustan a las políticas inflacionarias del país…” ¡qué gran suerte tienen los maestros de tener ese SNTE tan ejemplar en la defensa de las condiciones laborales del magisterio, que obtiene significativos aumentos de 2 y 3 por ciento, tan estimulantes para el magisterio!

5.- El último capítulo sobre el ingreso al servicio docente se concentra en alabar la práctica del concurso de oposición iniciado en 2008, el cual estableció también en 2014 una convocatoria pública y abierta para graduados de las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas y privadas, y presenta los resultados de la evaluación estandarizada aplicada.

Las normales públicas alcanzaron un 48.9 por ciento de resultados idóneos, es evidente que el porcentaje de idóneos para los que no han sido profesionalizados como docentes sería mucho menor, pero esto parece sorprenderle mucho. El INEE intencionalmente separa a la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) del resto de las IES y particulariza sobre sus resultados como los peores con sólo 26.9 por ciento de puntajes idóneos (igual que las IES privadas), sabiendo que la UPN tampoco es formadora de docentes, sino de profesionales de la educación con diversos perfiles, cuando, por otro lado, le solicitó de manera apremiante, a la misma UPN, que instrumentara en todo el país la formación de los docentes que deben fungir como tutores y evaluadores de los maestros de nuevo ingreso, de acuerdo a la LSPD. Su incongruente y grave conclusión es que la UPN en particular, y las IES en general, deben modificar sus planes de estudio para formar docentes idóneos de acuerdo con los requisitos de sus exámenes estandarizados.

Acabar con el normalismo

ANUNCIO DE FUTURO: DESPOBLAMIENTO NORMALISTA DE LA ESCUELA PÚBLICA. 
César Navarro Gallegos. La Jornada/ 11 abril 2015

Como si el desastre y el retroceso de la educación pública no tuvieran límites, la embestida reformadora hace cada vez más evidentes sus nocivos efectos sobre el sistema educativo y el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) pronostica que en unos cuantos años no se contará con suficientes profesores para las escuelas públicas de enseñanza básica. Sus cálculos optimistas se explican a partir de la extinción laboral de decenas de miles de maestros que habrán de jubilarse o pensionarse tras cumplir el trayecto de su vida docente y el declive del egreso de las normales públicas que imposibilitará generar suficientes maestros para cubrir las plazas vacantes que dejarán los profesores actualmente en servicio. Estas son algunas de las conclusiones y prospectivas formuladas por el instituto en el documento Los docentes en México, informe 2015, presentado en la Cámara de Diputados.

Se argumenta que la disminución de egresados del normalismo es resultado de la baja demanda en el ingreso y la consecuente disminución de la matrícula en las escuelas normalistas, puesto que la formación docente está perdiendo atractivo entre los jóvenes que aspiran a realizar estudios de nivel superior y sólo se ocupan 72 por ciento de los lugares disponibles. Estas generalizaciones, sin embargo, no son consistentes para explicar las causas reales del declive de la población escolar en las normales públicas y no merece reducirse a cuestiones de estética o atractivo. Una de las múltiples formas de privatización de la educación pública ha consistido en la cesión de territorios educativos colonizados por los consorcios educativos privados. En tanto se multiplican miles de escuelas particulares, en forma inversamente proporcional se deterioran y precarizan las condiciones en las que subsisten la mayoría de las escuelas públicas, especialmente de enseñanza básica y normal. Las tendencias privatizadoras han socavado particularmente los centros públicos para la formación docente, reflejadas en la disminución de su proporción dentro del sistema de enseñanza normal y su matrícula estudiantil. Al inicio del ciclo escolar 2012-2013, el total de escuelas normales era de 489, de las cuales 271 eran públicas y 218 privadas, por lo que la proporción de estas últimas alcanzaba ya 44 por ciento y una matrícula equivalente a más de la tercera parte de los estudiantes normalistas.

La principal causa de la disminución estudiantil es resultado de la política educativa restrictiva que mantiene el Estado mexicano para impedir el crecimiento del normalismo público. Los expertos del INEE aseguran que quedan espacios vacantes para el ingreso a las normales, ¿luego entonces cómo explican las movilizaciones de los normalistas en demanda del aumento de la matrícula escolar y la protesta de los jóvenes excluidos a los que se les impide estudiar para ser maestros año con año? ¿Los reclamos de los estudiantes normalistas rurales, normales indígenas, bilingües interculturales y de la mayoría de las normales públicas para ampliar el ingreso son pura fantasía y el INEE no pierde el tiempo en analizar estas cuestiones? El ejemplo más paradigmático sobre la política de abandono hacia el normalismo público lo constituyen las normales rurales que han experimentado el mayor decrecimiento dentro en la enseñanza normal. De entre más de cuatro centenares de escuelas normales, sólo subsisten 17 rurales y representan apenas 3.5 por ciento del universo normalista, con una matrícula inferior a 5 por ciento del total nacional y a las que por décadas se ha impedido su crecimiento. Además de perseguidas y empobrecidas, las normales rurales han sido arrinconadas y marginadas dentro del sistema educativo nacional. La política educativa hacia estas instituciones ha resultado adversa a su fortalecimiento y sometido a un virtual régimen de excepción que apuesta a su gradual debilitamiento y declive, luego utilizado como argumento del gobierno y autoridades educativas para cuestionar la viabilidad sobre su permanencia y plantear su extinción. Ayotzinapa encarna en forma dramática la persecución al normalismo rural y las normales públicas del país.

El INEE, de acuerdo con sus prospectivas sobre la evolución de la matrícula normalista, implícitamente considera que se mantendrá la tendencia decreciente y las normales ya no serán necesariamente las instituciones donde se formen los maestros para la educación pública y el origen normalista de los maestros será cada vez menor en las próximas décadas, así como por la imposición del examen de selección impuesto a sus egresados. Ello supone, apunta el INEE, la búsqueda de alternativas para cubrir en delante las plazas vacantes y la formación docente en otras opciones educativas de instrucción superior, públicas y privadas, para atraer una matrícula considerablemente mayor y mejor calificada. El proyecto para despoblar la escuela pública de los profesores normalistas resistentes a los embates regresivos a la educación es componente esencial de la reforma educativa en curso. Los expertos del INEE seguramente abrevaron en las obras pedagógicas de Elba Esther: llegaron a las mismas conclusiones sobre los profesores normalistas.