Análisis Modelo Educativo

LA HISTORIA DE UNA INFAMIA, LA IMPLEMENTACIÓN

DEL “NUEVO MODELO EDUCATIVO”[1]

Enrique Ávila Carrillo

En Nueva York, el 23 de septiembre del 2014, en el hotel Waldorf Astoria, se hospedaban Angélica Rivera y su consorte, Enrique. Este último acababa de recibir el premio Appeal of Concience Foundation al estadista mundial 2014, en afirmación de su liderazgo y los empresarios multimillonarios, le ratificaban su beneplácito por haber demostrado ser un sumiso súbdito del capital financiero mundial. Era el reconocimiento por las reformas que el hijo predilecto de Atlacomulco había impulsado de manera automática.

El aparato gubernamental operaba al inició del sexenio con extrema eficacia en lo concerniente a la aplicación de las leyes en materia de energía, telecomunicaciones, financiera, política y educativa. Esta última había sido elaborada a la medida de los requerimientos de la iniciativa privada mexicana y trasnacional. La revista inglesa The Economist y el periódico estadounidense The New York Times elogiaban al bisoño mandatario neoliberal y expresaban que bajo su conducción la Nación atravesaba por un excelente “mexican moment”,[2] forma coloquial utilizada para otorgar su apoyo al régimen priista, que cumplía a cabalidad las normas internacionales requeridas por los organismos económicos, entre los que destacan el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

Este éxito aparente de Enrique Peña Nieto se debía a que el deplorable sistema político oficial de este país había dado a conocer en diciembre del 2012 el Pacto por México, que otorgaba un amplio respaldo al recién llegado a la presidencia. Las cúpulas firmantes pertenecían al PRI, al PAN y al PRD.

Una vez que el sector hegemónico sintió que la oposición a su control sobre la educación pública sería mínimo, exigió al recién nombrado primer mandatario que llevara a cabo lo que en septiembre del 2012 le había planteado Claudio X. González, dirigente de la organización empresarial de ultraderecha Mexicanos Primero,[3] que era: recuperar la rectoría de la educación por el Estado, cabe mencionar que el Estado nunca dejó dicha rectoría; en efecto, cedió algunas parcelas de corrupción a la dirigencia corporativa del SNTE, más aún en tiempos electorales, pero la conducción siempre estuvo en sus manos; lo que “Mexicanos Primero” deseaba era que se diera una hipotética “profesionalización docente”, y que por consiguiente todas las plazas y no nada más las de nueva creación fueran sometidas a concurso, que se estableciera la evaluación universal y que se convirtiera en requisito para la permanencia del docente en el trabajo. Con el cinismo de que es capaz Claudio X. González expresó: “Si no se recuperan las plazas, no se recupera la plaza”. El citado líder empresarial exigió que las escuelas fueran dotadas de mayor autonomía y que los padres de familia tuvieran una mayor participación en la conducción de los centros escolares y, además, pidió que en el presupuesto de egresos que votarían en los próximos meses en el poder legislativo, no se contemplaran recursos para cubrir ningún tipo de plaza sindical.[4] En otras palabras, este empleado de Televisa exigía contar con manos libres para organizar la educación de acuerdo con los requerimientos de la iniciativa privada.

Uno de los primeros compromisos de este grupo de empresarios, fue impulsar la aprobación en las cámaras legislativas de la “reforma educativa”; en palabras más digeribles, los integrantes del Congreso de la Unión, aceptaron sumisos darle forma presuntamente legal a los lineamientos emanados de los acuerdos de la OCDE y del FMI en materia escolar. Al cambiar el texto del artículo 3°, los parlamentarios llevaron a cabo un verdadero galimatías, con frases e ideas confusas y sin un ordenamiento lógico. Su concepto de “calidad” nada tiene que ver con la pedagogía más elemental; su propuesta se debe al mundo de los negocios y de la producción en serie. Escandalosa, por decir lo menos, fue la embestida contra los derechos laborales de los trabajadores de la educación. De manera rotunda y con el contubernio de los partidos políticos se desconoció la estabilidad en el empleo, que era con mucho, una de las grandes conquistas de los maestros, que habían pugnado por obtenerla desde las postrimerías de la etapa armada de la Revolución Mexicana y, desde luego, por los integrantes de las primeras Misiones Culturales, creadas por José Vasconcelos. De la nada, fieles a su servilismo ante las condiciones del gran capital, los diputados y senadores del PRI, PAN y PRD— salvo algunas honrosas excepciones— acordaron que de ahora en adelante el ingreso, la promoción y la permanencia de los docentes en el trabajo estarían  sujetos a la aprobación de evaluaciones estandarizadas, tanto a ellos como a sus alumnos, y acompañada de esta medida vino la consabida amenaza de que los docentes que presenten un bajo desempeño en forma permanente deben ser excluidos del sistema educativo.

En materia de aplicación de exámenes estandarizados, el fracaso pedagógico ha sido categórico, no así el éxito económico que ha representado para organizaciones como el CENEVAL y otras ONG, que en 30 años han amasado verdaderas fortunas midiendo los conocimientos de la niñez y juventud de este país, al aplicarles varias pruebas al año de opción múltiple, descontextualizadas y, en algunas regiones, con reactivos fuera de toda proporción cultural con los habitantes de esa zona geográfica.

Se dice, con la inseparable carga demagógica que contiene el discurso priista, que con la autonomía de gestión, la educación tendrá una mejora sustantiva con la participación de los padres de familia en el mantenimiento de las escuelas. Nada más alejado de la verdad; lo que se impulsa es legalizar el pago de cuotas que las empresas comerciales —más que todas, las de alimentos chatarra— tengan libre acceso a los centros escolares; además, los integrantes de la comunidad tendrán que costear el consumo de luz, agua, internet, teléfono, gises, pizarrones y todo el material de limpieza que la SEP dotaba en varias remesas durante el año. La subrogación de servicios es escandalosa; una parte sustancial de los costos de la enseñanza pública son administrados por entidades privadas, tales como: Transparencia Mexicana, Fundación IDEA, Fundación Empresarios por la Educación Básica, Fundación Televisa, Servicios Integrales de Evaluación y Medición Educativa SC y otras.

Uno de los principales negocios en la enseñanza básica (así es como lo ven los neoliberales) consiste en pagar sumas estratosféricas a las universidades y tecnológicos, obviamente privados, para que se encarguen de “actualizar” a los docentes en servicio y dotarlos de una serie de principios “competitivos”, que son la base de los conceptos pedagógicos de la iniciativa privada nacional y de las grandes trasnacionales.

Ante la embestida mediática contra las bases de la educación obligatoria, laica y gratuita que se ha desatado en el actual gobierno peñanietista, los miembros de la CNTE, como respuesta, elaboraron un documento titulado: Bases para una propuesta de educación alternativa. Durante más de treinta años, los maestros democráticos de este país llevaron a cabo foros, talleres, congresos, reuniones, seminarios, encuentros pedagógicos y finalmente pudieron plasmarlo en este texto. Las decenas o centenas de propuestas de mejoramiento sustancial de la educación que a lo largo y ancho de la nación se llevan a cabo cotidianamente están reflejadas en este documento, que se ha nutrido de las experiencias de el Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca (PTEO), el Programa Democrático de Educación y Cultura para Michoacán (PDECEM), y las escuelas altamiranistas en Guerrero, entre otros.

La evaluación estandarizada que han impuesto las autoridades educativas parten de un error, puesto que aplican la evaluación como si fuera un examen… y eso, cualquier pedagogo o maestro con un año de práctica docente puede explicarlo. La evaluación debe partir de analizar las condiciones económicas, sociales, políticas, culturales, estructura familiar y entorno afectivo; debe tomar como base el principio de educar para desarrollar armónicamente al individuo para que construya y transforme la realidad, no para formar jóvenes que se adapten sumisamente a las nefastas decisiones de los grandes consorcios internacionales; además, la aplicación de los exámenes externos a los estudiantes promueve la práctica individual, memorística, acrítica y cooperan en la anulación del proceso de enseñanza-aprendizaje.[5]

En la aplicación de esta infamia, los funcionarios de la SEP y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, INEE, han puesto un especial énfasis en que presuntamente la educación está mal debido a los maestros. Los profesores de repente dejaron de ser el principal soporte de la construcción de la nación y se convirtieron en flojos, inpreparados, indolentes, sucios, violentos, incultos, que no saben dialogar, ineptos, que todo lo quieren resolver con marchas y plantones. Dentro de ese esquema, el 22 de marzo de 2016, el delfín Aurelio Nuño Mayer anunció con orgullo que cualquier profesionista (licenciado) podrá dar clases de educación preescolar y primaria en el sistema público. En la práctica, con ese mensaje el secretario de Educación, cuya principal característica es su rijosidad contra los normalistas, apresura el desmantelamiento del sistema de escuelas formadoras de docentes que según él, no tienen razón de ser.

La inmensa capacidad de los priistas y en especial los burócratas de la SEP para mentir no conoce límites. Nunca mencionan que el caos que existe en algunos sectores fue creado por su corrupción. De repente se les ha olvidado lo que ha significado la deshonesta cúpula dirigente del SNTE desde 1943 hasta el 2017, con la que han privilegiado sus negocios (fraccionamientos, constructoras, tiendas, hoteles, inmobiliarias, venta de plazas, préstamos a corto plazo e hipotecarios y otras lindezas más). Ellos, junto a los integrantes del régimen encabezado por Peña Nieto, son los verdaderos culpables de la situación actual de inestabilidad laboral y sobre todo, de una baja sustantiva en el nivel de conocimiento de los educandos. Con su política represiva lo único que han logrado es aumentar la confusión e inestabilidad social.

Los profesores han resistido y se preparan cotidianamente para luchar en defensa de la educación pública, laica y gratuita, que el actual gobierno amenaza como en ninguna otra etapa de la historia contemporánea de nuestro país; los docentes, aquellos que no han entrado en componendas con el sector hegemónico, están convencidos de que la pedagogía que despliegan frente a su grupo, debe llevar a sus alumnos a combatir contra la ambición, la competencia, la competitividad, la rivalidad, la ganancia, el beneficio individual, el consumismo, la ostentación, el engreimiento y la frivolidad. Los mentores mexicanos están convencidos de que el trabajo en común, por equipo, de manera colectiva, es la mejor forma de enfrentar la violencia del individualismo capitalista, que es lo que promueve esta “reforma educativa”.

El gobierno, como respuesta, se ha dedicado a “encapsular” los plantones y las marchas; inclusive el régimen del mandatario atlacomulquense ha utilizado en múltiples ocasiones la represión contra los contingentes magisteriales en Chiapas, Ciudad de México, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y otras entidades, con varias decenas de heridos y por lo menos 13 muertos en lo que va del sexenio de triste memoria para los maestros organizados en la CNTE.

Con tal de imponer el “nuevo modelo educativo”, no importó al gobierno de Peña mantener al país en un largo enfrentamiento civil. Estados cómo Nuevo León, Sonora, Baja California, Jalisco, Tabasco, Morelos, Sinaloa, Colima, Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Ciudad de México, Guerrero y otros, han vivido lo que va del sexenio en un constante conflicto magisterial.

La total cerrazón del grupo hegemónico, los ha llevado a pilotear este año lectivo 2017-2018, un “modelo educativo”, que de manera demagógica y demostrando una total inconsistencia histórico-pedagógica, llevará –según su decir- a los profesores a que ahora sí, van a aprender a aprender, junto con sus alumnos. Lo dicho, no sería malo darles algunas lecciones de técnicas de la enseñanza, a estos incipientes empleados metidos a presuntamente dirigir el proceso educativo.

Las cuentas que Enrique Peña Nieto rindió en el cuarto informe presidencial nada tienen que ver con las prometidas en el 2012; las grandes ofertas de transformación y modernización del país mediante sus “reformas estructurales” han sido un fracaso. El índice de aceptación popular de su gestión es el más bajo desde la época de Victoriano Huerta. Sobre éste gobernante producto de los infomerciales, pesan centenares de muertos, víctimas de la mala conducción de las fuerzas públicas en el nivel nacional: cerca de treinta mil desaparecidos. Su régimen se ha convertido en un grotesco “facilitador” de la delincuencia organizada, cuyos integrantes se enseñorean en amplios territorios de la nación. Las finanzas públicas son un fabuloso botín, para toda esa burocracia que medra en las dependencias gubernamentales.

En contraparte a esta corrupción de las autoridades priistas, los profesores pensamos y llevamos a la práctica, ideas innovadoras que nos permitan impartir en las escuelas de enseñanza básica, una pedagogía que nos conduzca a analizar críticamente la realidad en que se desenvuelven los métodos utilizados en la enseñanza-aprendizaje:

Primero, la educación impartida en la escuela, debe ser un proceso que permita la participación de todos los implicados en la acción educativa (estudiantes, profesores, directivos, padres de familia y comunidad en general);

Segundo, de entrada se debe proponer a nuestros educandos la necesidad de construir conjuntamente un proceso de reflexión, que nos lleve hacia soluciones tomadas de manera colectiva, que transite sobre una deliberación colaborativa, que nos conduzca a la práctica y así de esa manera, en forma de espiral, ir escalando el conocimiento de manera conjunta;

Tercera, todo proceso pedagógico, debe construirse partiendo de un concepto gregario, que combata abiertamente las teorías individualistas del éxito, cuya presencia en los procesos formativos, tiene sus orígenes en la pedagogía nazi de los años treinta del siglo pasado;

Cuarta, debemos impulsar una cultura escolar que busque y practique la democracia, la participación en la vida cotidiana de la escuela, la colaboración en la existencia misma del centro escolar, el proceso educativo debe llevar a la integración plena del alumno en la problemática de su entorno, desde luego, la investigación entre los niños y adolescentes, debe ser promovida por los profesores, todo este cúmulo de experiencias didácticas, debe estar permeada por conceptos humanistas, éticos y críticos entre otros valores;

Quinta, tanto el maestro como el alumno, deben desarrollar la capacidad para explicar, comparar, analizar, clasificar, interpretar, inferir, valorar y argumentar; una vez que el proceso educativo ha logrado establecer esta simbiosis entre el alumno y el maestro, los frutos de la enseñanza se empezaran a cosechar con satisfacción plena;

Sexta, nosotros debemos de promover activamente entre nuestros educandos el interés científico; es nuestra obligación proponer una enseñanza libre de dogmas y sobre todo, combatir activamente la nefasta influencia de ciertos medios electrónicos que deforman la realidad. Debemos asumir en la mejor tradición socrática, una actitud heurística en todos los ámbitos escolares, que nos lleven a suministrar a nuestros alumnos las herramientas necesarias, que despierten su curiosidad;

Séptima, se requiere oponer a la nefasta implementación de la evaluación oficialista, basada en la distinción o individualización y el castigo, una valoración que nos lleve a la reflexión colectiva y que coadyuve a la solución de problemas concretos detectados en los procesos educativos, no se debe  mantener en una constante zozobra laboral y académica, tanto a los educandos, como a los educadores.

Octava, debemos impulsar constantes campañas en contra de las prácticas meritocráticas y competitivas que se promueven en las escuelas, tales como los concursos que resaltan los individualismos o el sumun de la mercadotecnia “los cuadros de honor”, que tanto orgullo da al empresario y que han sido traspasados mecánicamente de las fábricas a las aulas.[6]

En fin, creo que la infamia perpetrada por el gobierno peñanietista, será juzgada por la historia, más pronto que tarde. Los profesores saldremos adelante, a pesar de tener en contra a los medios masivos de comunicación e implantaremos juntos con los padres de familia y las comunidades todas, una educación crítica y reflexiva, que nos sirva para enfrentar al neoliberalismo ramplón que atenta contra la humanidad.

Muchas gracias

Sección novena, México, 26 de agosto de 2017

Orgullosamente normalista

Profesor: Enrique Ávila Carrillo

[1] Ponencia presentada en el Encuentro Nacional por Niveles y Modalidades Educativas organizado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación el 26 de agosto del 2017 en la Sección 9 CNTE.

[2] Villamil, Jenaro, La caída del telepresidente, de la imposición de las reformas a la indignación social, Editorial Grijalbo, México, 2013, p.171.

[3] Ávila Carrillo, Enrique, et al, Educación Rebeldía y Resistencia, editorial UNÍOS, México, 2014, p.71.

[4] Hernández Navarro, Luis, La novena ola Magisterial, ediciones autor, México, 2016, p.p. 30,31.

[5] Imaz Gispert, Carlos, “El modelo educativo 2016 ¡es un esperpento!”, La Jornada, 19 de agosto de 2016.

[6] Bases para una propuesta de Educación Alternativa en México, (Comisión de Sistematización del Grupo Académico Asesor de la CNTE), Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, México, 2017, p.p. 55, 56, 57.

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La derrota de Aurelio Nuño

Mtra. Alicia Eslava Soto. Cesada en la Esc. “Alfredo. P. Uruchurto” de Contreras

LA DERROTA DE AURELIO NUÑO

Luis Hernández Navarro La Jornada 4 octubre 2016

Una bella maestra de suéter color lila pasa lista a sus alumnos en el salón de clases. Sonríe. Está sentada en una silla que se encuentra detrás de un robusto escritorio de madera. A sus espaldas hay un pizarrón en el que se han dibujado con gis operaciones matemáticas, una pequeña biblioteca y gran cantidad de materiales de apoyo escolar, incluido un globo terráqueo.

Frente a ella, en orden, vestidos con sus uniformes escolares, se encuentra un pequeño grupo de niños de no más de seis años de edad, que responden diligentemente a su nombre. Sus pupitres, también de madera, parecen nuevos.

Los estudiantes tienen nombres de héroes. Se llaman Josefa Ortiz, Miguel Hidalgo, Leona Vicario, Benito Juárez. Al ser nombrados, responden ¡presente!

Mientras, una voz en off explica: Para que todos nuestros niños tengan la posibilidad de convertirse en grandes mexicanos, partidos políticos, legisladores y el gobierno de la República ponen en marcha la reforma educativa. Un gran paso para mover a México. Mejor educación pública, mejores mexicanos. Pacto por México.

El espot, transmitido una y mil veces en la televisión abierta y en la radio durante 2013, fue uno de las decenas de promocionales difundidos para vender la reforma educativa como si fuera golosina, producto de belleza o manual de autoyuda. Fue parte de una apabullante campaña de medios que incluyó la divulgación de comerciales disfrazados de información, opiniones de expertos y una avalancha de propaganda negativa contra quienes se oponen a la nueva norma. La campaña en favor de la reforma y contra sus detractores ha durado ya más de tres años y medio, sin que se haya detenido un solo día.

Pese a ello, los mexicanos que tienen una opinión negativa de la reforma educativa son más que los que la apoyan. Según el sondeo de GEA titulado México: política, sociedad y cambio; escenarios de gobernabilidad, publicado el 21 de septiembre pasado, 47 por ciento de los encuestados está en desacuerdo con esta reforma, contra 43 por ciento que la apoya.

Por donde se vea, es un enorme descalabro al gobierno federal en lo general y del secretario Aurelio Nuño en lo particular. En marzo de 2016, el porcentaje de aprobación era mucho mayor que ahora: 61 por ciento. En cuatro escasos meses, el apoyo a la norma cayó 18 puntos porcentuales. El aval que la reforma tiene ahora es el más bajo desde diciembre de 2013.

La campaña del gobierno en favor de la reforma ha estado acompañada de una incesante guerra de lodo contra la CNTE. Se ha difundido una imagen de los maestros que la integran en la que éstos son profesionales desobligados y abusivos, que compraron o heredaron sus plazas, culpables no sólo de los grandes problemas educativos, sino también de los nacionales. Se ha hecho una caricatura de sus dirigentes presentándolos como líderes inescrupulosos y corruptos, que se oponen a la reforma porque afecta sus intereses y negocios. Estas mentiras se han machacado una y otra vez en artículos de opinión, reportajes supuestamente objetivos y filtraciones en columnas periodísticas.

Incluso se han hecho montajes en los que supuestos maestros (en realidad vendedores ambulantes disfrazados) rapan por la fuerza a maestras que apoyan la reforma (en uno de los casos, una periodista que se hace pasar por profesora).

Esta campaña de odio contra la CNTE también ha fracasado. Según el sondeo de GEA, 40 por ciento de la población tiene una buena opinión de la coordinadora, y 7 por ciento muy buena, contra 24 por ciento que la desaprueban y 17 por ciento que tiene un parecer muy malo.

El fracaso de la estrategia gubernamental es un triunfo de la CNTE. Los 124 días de paro de la coordinadora por la abrogación de la reforma educativa, iniciados el pasado 15 de mayo, lograron que, a pesar de tener todo en contra, la opinión pública desapruebe mayoritariamente la reforma y tenga una opinión mayoritariamente favorable de su movimiento.

La jornada de lucha de la coordinadora puso en el centro de la agenda política nacional el rechazo a la reforma educativa. Un estudio de 17 periódicos nacionales muestra que, entre el 1º de abril y el 30 de septiembre de este año, el tema que mereció más ocho columnas fue el de educación: 580 princesas, equivalentes a 20.4 por ciento del total. Esto, a pesar de que en abril (cuando todavía no empezaba el paro indefinido) el tema educativo ocupaba apenas el octavo lugar en primeras planas.

Para Aurelio Nuño, el resultado es catastrófico. Él quiso hacer de su política de mano dura hacia los maestros el centro de su campaña para obtener la nominación a la candidatura a la Presidencia por el PRI. Fracasó. Hoy nadie apuesta un centavo en favor de él.

Por el contrario, aunque provocó el enojo de los sectores empresariales más duros, la negociación con la CNTE permitió al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, seguir con vida en su carrera presidencial.

El naufragio político de Nuño y la sobrevivencia de Osorio Chong no fueron resultado de una decisión política de la CNTE. Los maestros luchan por resolver sus demandas, no por quitar o poner funcionarios. La coordinadora no apoya a ningún político en su aspiración por ser candidato presidencial. Pero la actitud de esos funcionarios ante la inconformidad magisterial tuvo consecuencias para ellos.

Tocado, el secretario de Educación ha vuelto a la carga. Quiere venganza. Está decidido a hacer uso de la represión y la política de miedo. Despidió a 21 profesores de primaria de la Ciudad de México que participaron en las protestas magisteriales entre el 5 y el 14 de julio pasados. Se trata de cinco maestros de la escuela Ricardo Flores Magón, cuatro docentes de la López Portillo; 11 profesores de la Leonardo Bravo, y una maestra de la Alfredo E. Uruchurtu. Se trata de un escarmiento, pues en los paros participaron miles de docentes. Por lo visto, la venganza del secretario es reavivar el conflicto.     Twitter: @lhan55

¿Dar clases?

¿DAR CLASES?

Manuel Gil Antón El Universal 09/04/2016

Una reforma educativa es tan seria como su comprensión de la complejidad de factores que intervienen en el milagro de aprender a pensar y preguntar con fundamento y da muestra de la solidez de su proyecto en relación directa con la concepción que tenga del quehacer docente. La emprendida en esta administración, si atendemos a estos dos criterios, reprueba: lejos de la complejidad, simplificó las cosas y endilgó todos los males educativos a un solo actor: el magisterio. Además, percibe a la docencia como el proceso que arranca y termina en una frase que es la antítesis del trabajo educativo: “dar clases”. Te toca tercero B… a ti matemáticas en segundo: a darle.

Los gestores de la reorganización laboral, administrativa y política del sistema escolar en el país tienen discursos largos miras cortas: consideran que lo crucial es que ningún niño se quede sin clases, como sean, y quien acceda a una plaza docente a eso se dedique: a impartirlas. ¿Quién no puede dar clases? Es fácil: repartir, repetir, recordar, repasar y reiterar lo que se sabe, y reprender o reprobar al que no atine a reconocerlo y rellenar el ovalito correcto del reactivo. Erre con erre, cigarro…

Esa profesión, oficio en el mejor sentido de la palabra, es lo más remoto al verbo repartir. Enseñar es la forma más alta del conocimiento, porque hay que saber, pero, a su vez, saber cómo propiciar en otros el hambre y la pasión por pensar las razones en las que se funda lo que se conoce. Por eso, ha habido en la historia instituciones dedicadas a la preparación del magisterio. Son escuelas, en nuestro caso las Normales, especializadas en la formación de lo que diferencia al que es erudito en un campo del conocimiento, del que sabe del mismo, sin duda, pero cuenta en su haber, además, con la sapiencia para ejercer el domino pedagógico del contenido a enseñar. Los distingue la perspectiva pedagógica y la capacidad para producir, de manera creativa, diversas modalidades didácticas orientadas al aprendizaje. ¿Dar? Que den misa los curas y discursos los funcionarios. Las maestras y los profesores producen ambientes de aprendizaje en relación con sus alumnos y colegas.

Hay un programa de estudio inicial para ello, específico, que incluye prácticas docentes dirigidas y, como en las demás profesiones, en el ejercicio cotidiano y los retos que se presentan, ocurre la habilitación más profunda: no es nada más experiencia. Es experiencia reflexionada y discutida. Es lo que sabemos apreciar en la vida diaria cuando decimos: ese señor sabe bien su oficio. El que sea.

No va en este sentido considerar que, con base en la ley, a partir de este año “cualquier persona con un título universitario que obtenga el puntaje adecuado podrá acceder a una plaza docente en Educación Básica”. Esta expresión relaciona un diploma y un examen, suponiendo que el diploma avala que se sabe, y el examen mide si se tienen las condiciones para ser docente. No hace referencia a la necesidad ineludible de una especialización en la labor pedagógica.

¿Tiene título y le falta trabajo? No se angustie: con la licenciatura y buen puntaje puede dar clases. ¿Y el examen? Calma: abundan negocios en que le enseñan, en un par de fines de semana, cómo sacar nota de idóneo. Garantizado. ¿Cobran? Sí: nada es gratis. Es una inversión… con lo escaso que está el empleo.

Fortalecer a las Normales y otras modalidades de formación de profesores es crucial. Urge. Suponer que la llegada de “cualquier” persona con algún título mejorará la educación ignora que la evaluación oficial reportó que el 85% de los examinados resultó satisfactorio, bueno o destacado: egresaron de Escuelas Normales. No cualquiera es capaz de llevar a cabo el oficio, salvo que dar clases sea el rumbo y objetivo. Así, la educación no avanzará pues no es idóneo el camino.

Profesor del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México. @ManuelGilAnton  mgil@colmex.mx

¿Un traje a la medida de los maestros?

NUEVA FORMACIÓN DOCENTE TRAJE A LA MEDIDA DE MEXICANOS PRIMERO.

LEV MOUJAHID VELÁZQUEZ BARRIGA

Revista Contralínea 483 / del 11 al 16 de Abril, 2016.

Previamente al anuncio de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para aumentar el presupuesto destinado a la “capacitación” de los docentes, se abandonaron y desmantelaron en todo el país las instituciones públicas responsables de llevar a cabo esta tarea. Las que se crearon recientemente, a consecuencia de la reforma educativa de 2013, tal es el caso de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD), nunca se consolidaron, se perdieron en su propias incapacidades, sin propuestas siquiera visibles, mucho menos de algún impacto real.

Los Centros de Maestros que surgieron en 1994 para atender la actualización del magisterio, primordialmente la que demandaba el extinto programa de Carrera Magisterial, habían mal funcionado en los últimos años con graves carencias de personal y de infraestructura mínima; pero ahora son un cascarón sin proyecto, sin recursos económicos que en lugares de excepción, todavía se sostienen por la inercia de algunos comisionados que permanecen en la incertidumbre.

En la misma lógica se echó a andar desde 2015 el pilotaje del más reciente plan estatal para el desmantelamiento de las escuelas normales y las universidades pedagógicas (UPN). En él, se propone desaparecer todas las licenciaturas y crear únicamente dos: docencia e inclusión, que no representan ningún perfil específico o especialidad para que los egresados se desempeñen en alguno de los niveles de educación básica: primaria, preescolar, educación especial, secundaria o telesecundaria.

La consecuencia de esta medida es la aberración que ya fue dada a conocer por Aurelio Nuño: abrir la carrera docente a todas las universidades y a cualquier profesión, incluso, sin importar que no tengan relación alguna con el ámbito educativo; el único requisito para adentrarse al servicio será participar en el examen nacional de ingreso y salir seleccionado acorde con los parámetros de “idoneidad” que estableció la reforma educativa.

De este modo, la tendencia a la desaparición de las escuelas normales, así como de la Universidad Pedagógica Nacional, allana su camino. Ahora, la formación inicial de los docentes no tendrá la menor importancia; cuando los no docentes se incorporen al sistema educativo nacional, habrá que prepararlos de forma emergente para lo que no fueron formados en las universidades, es decir y aunque parezca extraño, hay que enmendar el error que ya se sabe que se va a cometer, con medidas anticipadas por la SEP a través de programas de entrenamiento, o bien, para utilizar su propio lenguaje, de “capacitación” para que sí puedan desempeñarse en la docencia.

De suerte que el aumento al presupuesto para la capacitación docente que pasó de 200 a mil 809 millones de pesos y que representa un incremento de 800 por ciento, no sólo hará estragos en la pertinencia de las escuelas normales y las UPN, tampoco servirá para fortalecer los Centros de Maestros que son públicos y que ya cuentan con una cierta estructura organizativa para la formación continua dentro del sistema educativo nacional; de hecho, rescatar estos espacios es la recomendación que hace el propio INEE en “Modelos de formación continua de maestros en servicio de educación primaria: criterios e indicadores para su evaluación”, documento emitido en 2016.

Aurelio Nuño prefirió ser congruente a sus intereses de clase e hizo efectivo el llamado a que los empresarios emitieran propuestas en materia educativa, así que decidió atender de manera prioritaria las orientaciones hechas por Mexicanos Primero en “Prof. Recomendaciones sobre formación inicial y continua de los maestros en México” (sic), documento publicado en febrero del presente año, un mes antes de que se presentara la propuesta oficial de la SEP.

En “Prof.” el grupo de empresarios autoproclamados como altruistas y sus mercenarios de pluma fuente, dicen textualmente lo que después replicarán los altos funcionarios de la SEP: “Proponemos que se favorezca a la brevedad un Consorcio de universidades para que trabajen de inmediato en una propuesta de plataforma común en estrecha colaboración con el INEE y la DGPDF”.

Y más adelante fortalecen la idea para asegurar que sus intereses no sean desviados a cualquier improvisado en la economía del conocimiento: “Así, el Estado mexicano puede atraer lo mejor del talento universitario en apoyo de los maestros de educación básica, cubrir la dispersión en el país con tutores serios y enfocados, transparentar el manejo de recursos para este fin, y acotar los riesgos de contratar oportunistas, depredadores y sin compromiso”.

Entonces, el “monopolio” estatal de las normales como semillero de maestros, por demás lógico para dar cobertura a la escuela pública, no sólo será sustituido por otro, el cual está encabezado por los grandes corporativos, dueños de cadenas y alianzas entre universidades de capital privado, sino que además el “incremento histórico” de los recursos destinados para capacitación docente, les será entregado en forma directa, en una primera etapa por invitación de la SEP, o mejor dicho, por favoritismo, compadrazgo y hasta pago de facturas políticas.

Claro está, para salvaguardar alguna sobriedad que haga parecer a esta medida como una política de beneficio social, se mencionan a las universidades públicas; pero, en el caso de las normales, la SEP no tuvo ningún rubor en ponerles candados y hacerlas a un lado: “de manera complementaria, participarán algunas de las mejores escuelas normales”, por lo que ya podemos sospechar, a saber del estigma que se les ha impuesto, que serán excluidas.

En cualquier lenguaje o sentido común, esta medida puede ser claramente vista como privatización, se trata de recursos públicos que serán utilizados para capitalizar empresas privadas que hacen de la educación un negocio; finalmente, la preocupación central no es la profesionalización de los maestros ni los aprendizajes de los alumnos, sino la mercantilización de la formación docente.

En “Prof.” como buenos empresarios que son, Mexicanos Primero hace sus estimaciones del negocio que pueden realizar ofertando cursos de poca inversión que ya están en el portal de la SEP: “debe considerarse como una modalidad con alto impacto potencial los programas de desarrollo profesional en línea; se hace vital, por su flexibilidad y bajo costo, generar una regulación adecuada para juzgar su calidad y observar su desarrollo”. El “altruismo” del empresariado nacional estima que por cada docente regularizado se pueden destinar unos 10 mil pesos, para cursos modulares y tutorías.

De la “Estrategia Nacional de Formación Continua de Profesores de Educación Básica y Media Superior” que se presentó de manera oficial hace unas semanas, podemos concluir que efectivamente es un traje hecho a la medida, pero de los grandes empresarios. La calidad educativa, los aprendizajes de los alumnos, la profesionalización docente y la escuela al centro, tan sólo son panfletos que se muestran ante la sociedad civil, pero que ocultan quiénes toman realmente las decisiones en este país para favorecer un reducido círculo de oligarcas en detrimento de los intereses de la nación.

*Doctor en pedagogía crítica y educación popular, miembro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en Michoacán

La afrenta educativa. Luis Hernández Navarro.

LA AFRENTA EDUCATIVA

Luis Hernández Navarro. La Jornada 8 de marzo 2016

Día tras día, la realidad magisterial contradice los propósitos y los dichos del secretario de Educación, Aurelio Nuño. Los maestros de carne y hueso caminan en dirección distinta a las palabras del funcionario público. Cuando él dice ¡sí!, ellos responden ¡no! Ni siquiera los docentes a los que premia y alaba están de acuerdo con él.

Así sucedió el pasado 3 de marzo. Mientras el secretario anunciaba que en México había profesores destacados y de excelencia, como lo demostraban los resultados de la Evaluación al Servicio Profesional Docente, esos mismos educadores le aclaraban que en México ‘‘no hay maestros ni de primera ni de segunda ni de tercera, sólo maestros”.

En la misma reunión en que el secretario trató de dividir a los mentores, y ensalzó la evaluación punitiva –escribió Laura Poy–, Lucero Navarrete, maestra de primaria de Chihuahua, le respondió: los resultados del examen al desempeño docente dependen de muchos factores y de las circunstancias personales que cada uno de nosotros experimentó… a unos nos favorecieron y a otros no, pero hay muchos que no obtuvieron el resultado que merecían, porque el trabajo que realizan en su escuela es muy diferente a lo que viene en un examen, al miedo o a las circunstancias.

Apenas el 22 de febrero, Aurelio Nuño había chocado con el magisterio oaxaqueño. Ese día, protegido por un fuerte operativo policíaco-militar, se presentó sin avisar, acompañado del gobernador Gabino Cué, en la escuela primaria Emiliano Zapata, en Miahuatlán, Oaxaca.

El objetivo explícito del acto era dar el banderazo de salida al programa Escuelas al Cien. El propósito no declarado era mostrar que el magisterio del estado se encontraba en calma y bajo control. El resultado fue ­contraproducente.

A los maestros de la Emiliano Zapata se les obligó a recibir al secretario bajo amenaza de despido. Moisés Robles, el policía que dirige el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, les advirtió que si no cooperaban sufrirían el cese inmediato.

Para realizar el acto oficial, las instalaciones escolares fueron cercadas por elementos de la Policía Federal, granaderos y Ejército. Un policía vestido de civil amenazó con un arma al maestro que resguardaba la puerta de entrada. Las llamadas telefónicas fueron bloqueadas.

Ante el despliegue y la intimidación policíaca, padres de familia montaron en pánico. Muchos se negaron a llevar a sus hijos a clases y otros regresaron a sacarlos de la escuela. Dentro de la Emiliano Zapata los niños lloraban, se quejaban de que les dolía cabeza y se enfermaban del estómago. Para resguardarlos y tranquilizarlos los profesores los metieron a los salones.

El programa oficial duró apenas unos 20 minutos y estuvo lleno de contratiempos. Sin alumnos suficientes, la banda de guerra no se pudo integrar. Ni siquiera los niños de la escolta estaban completos. A pesar de ello, las autoridades realizaron la ceremonia del toque de bandera y entonaron el Himno Nacional. Al final, informaron que a la escuela le iban a dar 2 millones de pesos.

Durante la reunión, oliendo a alcohol, el gobernador Gabino Cué apenas hilvanó unas cuantas palabras. Bajo amenaza de cese, con las cámaras de televisión frente a ellos, contra su voluntad, los profesores fueron obligados a reunirse con el secretario Nuño. Una maestra lo cuestionó sobre por qué entrar a la escuela con tanta policía. Varios profesores le preguntaron por qué la evaluación pretendía castigarlos y no capacitarlos. La directora Paulina Miguel Pérez le señaló la necesidad de que recibiera a sus dirigentes de la sección 22 para iniciar un diálogo.

La SEP anunció que en la Emiliano Zapata se había formado el primer Comité de Padres de Familia y el primer subcomité de Infraestructura Escolar de Escuelas al Cien. La realidad es otra. El comité ya se había formado, pero no para este programa. Es el mismo que se forma y funciona cada año. Ni maestros ni padres de familia tenían información previa del programa. Apenas una semana antes, unas personas llegaron a la escuela a realizar un diagnóstico, pero nunca informaron realmente a qué iban.

De los 2 millones de pesos que, como parte del programa Escuelas al Cien, las autoridades educativas ofrecieron a la Emiliano Zapata (y al preescolar que se encuentra junto a ella), ni maestros ni padres de familia saben nada. Nadie se ha parado por allí para cumplir la promesa.

La incursión policíaca del secretario Nuño a Miahuatlán fue una afrenta al magisterio oaxaqueño. La reacción no se hizo esperar. El 1º de marzo, el mismo día en el que el titular de la SEP anunció el despido de más de 3 mil maestros que se negaron a realizar el examen de evaluación al desempeño, más de 80 por ciento del magisterio de la entidad suspendió labores y bloqueó las principales carreteras del estado.

Como remate, dos días después, el 3 de marzo, más de 14 mil profesores del istmo suspendieron labores, mientras otros 6 mil bloquearon la Carretera Transístmica y chocaron con la policía para protestar por la presencia del presidente Enrique Peña Nieto en esa región de Oaxaca. La movilización fue convocada y organizada de un día a otro.

En Solving the Mystery of the Schools, una reseña acerca de dos recientes libros sobre el fracaso de la reforma educativa en Estados Unidos, Diane Ravitch, ex subsecretaria de Educación de ese país, concluyó: Los autores de estos dos libros demuestran que las grandes ideas no pueden ser impuestas a las personas sin su consentimiento. El dinero y el poder no son suficientes para mejorar las escuelas. La mejora real ocurre cuando estudiantes, maestros, directores, padres y la comunidad local colaboran en beneficio de los niños (http://goo.gl/XCIXwu).

Muchas de las conclusiones del análisis de la doctora Ravitch valen también para México. Allí están algunas de las claves que explican el porqué del divorcio de los afanes y dichos del secretario Nuño con la realidad educativa del país.

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Evaluar la evaluación

EVALUAR LA EVALUACIÓN

ponganse cómodos

Luis Hernández Navarro. La Jornada 5 enero 2015

Terminó la primera fase de la evaluación al desempeño docente. El saldo inicial parece más un parte de guerra que una jornada pedagógica: miles de policías federales fueron trasladados a diversos estados del país para garantizar su realización; un maestro resultó muerto, muchos más fueron golpeados y heridos; más de una decena fueron detenidos (cuatro en el penal de alta seguridad de Almoloya), y multitud amenazados con el despido.

Más que por las notas escritas, el significado profundo de esta etapa puede verse a través de las imágenes con que se narró gráficamente: un número interminable de fotografías del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, al lado del comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo; gendarmes golpeando con garrotes a maestros inconformes; helicópteros policiales surcando los aires para disuadir las expresiones de descontento o con la misión de trasladar a profesores a realizar la evaluación; fuerzas del orden lanzando gases lacrimógenos contra trabajadores de la educación; uniformados retenidos por maestros a la espera de ser canjeados por sus compañeros detenidos; la llegada a Oaxaca del rinoceronte y tanquetas antidisturbios, o el cuerpo sin vida de David Gemayel Ruiz, arrollado por un vehículo policiaco.

Los cartonistas captaron y reprodujeron el sentido del momento magistralmente. En un dibujo de El Fisgón puede verse a un granadero vestido como Robocop, con el pie y el tolete encima de un maestro que yace vencido sobre el piso. El uniformado muestra al profesor un libro sobre la reforma educativa que trae en su mano izquierda, al tiempo que le dice: Te lo tienes que aprender de la A a la Z. En el fondo, un pizarrón escolar tiene escrito con caligrafía manual trazada en tiza blanca el mensaje de la jornada de evaluación: la letra con sangre entra.

En otro, éste de Rocha, aparece el secretario Aurelio Nuño con el letrero de SEP en la solapa del saco, en un pupitre escolar y con un garrote policial en la mano, mientras sentencia amenazante: Nosotros, más que aprender, venimos a la escuela a aprehender.

Varios breves videos grabados con teléfonos inteligentes y subidos aYouTube documentaron, sin más narrativa que la atropellada sucesión de imágenes, la rebelión de los indignados maestros guerrerenses que habían aceptado participar en la evaluación, y que al presentarse se encontraron con que no había equipos de cómputo suficientes para llevarla a cabo. Otros videos dieron cuenta de la represión sufrida por profesores sonorenses que bloquearon la realización de la prueba en su estado.

En la mejor tradición de la cultura del grupo Atlacomulco y del autoritarismo del mundo empresarial, hay quienes ven en la militarización de la evaluación educativa reflejada por esas imágenes un ejercicio congruente de mano firme que se agradece, de certeza política en las decisiones. Sin embargo, la mera colección de fotografías, cartones y videos son evidencia de un estrepitoso fracaso. La militarización del examen es la derrota de la política.

Esas imágenes dan cuenta de la empecinada resistencia magisterial a la evaluación punitiva y de la derrota gubernamental al tratar de imponerla por la fuerza. Esa oposición activa se expresó no sólo en Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Guerrero y Veracruz, sino prácticamente en 28 estados.

Sin embargo, el descalabro gubernamental no sólo provino de la insurgencia magisterial, sino de la incapacidad misma de las autoridades educativas para efectuarla. El propio Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) reconoció públicamente que el proceso no se pudo realizar adecuadamente y tuvo muchas fallas técnicas y de logística.

Esos errores comienzan por la piedra angular del proceso: el examen. En los hechos, antes de su realización masiva, debieron efectuarse pruebas experimentales para ver si la prueba era adecuada o necesitaba cambios. No se hizo así. Por las prisas, se aplicó a fuerzas. El resultado fue bastante malo. Multitud de maestros que la presentaron han expuesto públicamente cómo muchas de las preguntas que se les hicieron eran absurdas, estaban mal redactadas y tenían doble sentido.

Además, como una docente afirmó a Laura Poy en este diario, el examen de conocimiento y habilidades didácticas se aplicó en un formato complejo, que hizo muy pesado resolver las preguntas. Había mucha presión. Quienes presentaron la prueba nunca supieron por qué y con qué criterios fueron seleccionados. Muchos recibieron la notificación para participar apenas 48 o 72 horas antes de que cerrara el periodo para subir evidencias personales.

El propio INEE admitió que hubo fallas tanto en la integración de las listas definitivas de quienes serían evaluados como en la entrega de claves para subir evidencias, así como dificultades técnicas y confusión para resolver algunas etapas. Reconoció también que los exámenes se aplicaron en algunos lugares en condiciones poco propicias para llevar a cabo una experiencia que debe ser formativa y exige condiciones para pensar y reflexionar.

En los hechos, la evaluación fue realizada de manera apresurada, mal preparada y organizada (como se vio en Guerrero), relativamente caótica y con improvisaciones. Fue un acto punitivo, no un ejercicio pedagógico.

Hay elementos suficientes para afirmar que esa prueba de 154 preguntas a realizarse en ocho horas no sirvió para saber si un maestro con años de experiencia es o no idóneo. En cambio, generó entre el magisterio mayor confusión, desconfianza y hartazgo hacia las autoridades educativas.                                                 Twitter: @lhan55

El cuento de hadas

El cuento de hadas sobre la disidencia magisterial

Luis Hernández Navarro
La Jornada
29 de diciembre 2015

El cuento de hadas sobre la disidencia magisterial
Para explicar el origen del conflicto magisterial en curso, la fuerza de la disidencia de los docentes democráticos en el país y los problemas educativos en curso, el poder inventó un cuento de hadas. Según su relato, todo comenzó en Oaxaca en 1992, cuando el gobernador Heladio Ramírez López entregó a los maestros el control de la educación en la entidad.

De acuerdo con la fantasía oficial, una Minuta de 16 puntos, firmada por el mandatario oaxaqueño (en papel de Caperucita Roja) y el profesor Erangelio Mendoza (en función de Lobo Feroz), en nombre de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), proporcionó a los maestros sindicalizados el control absoluto del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y recursos ilimitados.

Este control –continúa el cuento gubernamental– es la base de poder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), no sólo en Oaxaca sino en el resto del país. Según esta ficción, basta con derogar la Minuta de 1992 para acabar de una vez por todas con la fuerza del malvado lobo feroz y permitir al pobre Estado-caperucita roja librarse del villano y recuperar la rectoría de la educación.

Han pasado ya más de cinco meses desde que el gobierno abrogó unilateralmente la famosa Minuta y militarizó el IEEPO. No conforme con eso, metió a la cárcel a cuatro maestros y levantó denuncias penales contra muchos más; amenazó con despidos; trasladó a efectivos militares y de la Policía Federal por todo el país, y congeló ilegalmente cuentas bancarias de dirigentes, mientras en Chiapas era asesinado el profesor David Gemayel Ruiz. Pero, a pesar de ello, la quimera oficial se ha estrellado con la realidad: lejos de disminuir, la fuerza de la CNTE creció.

Y es que el cuento de hadas… es un cuento de hadas. La sección 22 nunca nombró ni a los directores ni a los principales directivos del IEEPO. Todos y cada uno fueron designados por el gobernador en turno. Tampoco controló sus recursos. Su incidencia en la institución fue mucho más limitada que lo que las mentiras oficiales han difundido. La fuerza de los maestros oaxaqueños nunca ha dependido del supuesto control que ejercen en la dependencia. De hecho, la famosa Minuta se firmó 12 años después de surgido del movimiento. Entre 1980 y 1992 los profesores democráticos fueron insistentemente acosados por el SNTE y las autoridades educativas, y a pesar de ello mostraron músculo y capacidad de convocatoria en numerosas ocasiones.

El cuento de hadas gubernamental al uso responsabilizó de la firma de la Minuta a Heladio Ramírez. Pero resulta que en aquel entonces era secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, y titular de Educación Pública Ernesto Zedillo Ponce de León. ¿Algún analista o político en su sano juicio cree que el gobernador de Oaxaca pactó el acuerdo con el magisterio oaxaqueño sin la aprobación de estos dos funcionarios? ¿Algún iluso puede afirmar que esos políticos eran “blandos” a la hora de negociar con la disidencia magisterial?

Como sucede ahora, la ilusión de acabar con la CNTE siempre ha estado presente en las élites gubernamentales. Pero nunca han podido desaparecerla. De distintas maneras y por diferentes vías, la Coordinadora ha terminado negociando con los gobiernos en turno a lo largo de sus 36 años de vida. La lista de los funcionarios con que ha tratado es enorme. Entre muchos otros, además de don Fernando y del ex presidente Zedillo, están Jesús Reyes Heroles, Patrocino González Garrido, Manuel Bartlett, Fernando Solana, Manuel Camacho, Patrocinio González Garrido, Jorge Carpizo, Carlos Abascal y muchos otros. Si varios de estos políticos tuvieron que tratar con la Coordinadora no fue porque quisieran; la realidad los obligó a hacerlo.

En su momento, a su manera, muchos de ellos inventaron también su cuento de hadas acerca de la naturaleza de la insurgencia magisterial y sobre cómo era posible derrotarla. Por ejemplo, en 1983, mientras los charros del SNTE gritaban a los maestros democráticos “¡Hijos de Reyes Heroles!”, el entonces secretario de Educación desautorizaba a la Normal Superior de México impartir cursos foráneos, descentralizaba las especialidades hacia cuatro centros fuera del DF y destituía al cuerpo directivo de la institución. Se decía entonces que, como la Normal Superior era la base de operaciones de la CNTE, al estrangularla se iba a asfixiar a la disidencia. Pero eso no pasó. La Coordinadora asimiló el golpe y siguió adelante.

También la actual administración ha negociado con la CNTE. En su comparecencia en la cámara, el subsecretario de Gobernación Luis Enrique Miranda informó que el gobierno federal había firmado con la disidencia 19 minutas; la última el pasado 4 de junio. Se guardó de decir que el gobierno ha incumplido muchos de esos compromisos.

Ahora, a pesar de ello, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, se niega a negociar con la CNTE. No sólo eso. Busca, a como dé lugar, la rendición de los maestros insumisos; para aplastarlos ha echado a caminar en su contra una brutal ofensiva policiaca. Y, aunque ha sido arropado por el aplauso fácil de las cámaras patronales, su esfuerzo ha sido absolutamente fallido. La fuerza de la CNTE no ha hecho más que aumentar en casi todo el país, de la mano de la inconformidad magisterial, presente en más de 28 entidades federativas.

Es hora de abandonar los cuentos de hadas. Para resolver el conflicto magisterial el gobierno federal no tiene más salida racional que sentarse a negociar. No se trata de partir de cero. El acuerdo del 4 de junio contiene los elementos centrales para salir del embrollo.

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